El desarrollo del internet de las cosas supone una exposición mayor de los bancos a los ciberataques, pese a que la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) refuerza al sector frente a esta amenaza, según expertos.

La implantación de aplicaciones tecnológicas basadas en el internet de las cosas en la industria financiera, que facilitan nuevas vías para obtener datos, supone una "oportunidad" para su análisis, pero también hace que las entidades se enfrenten a uno de sus mayores retos: la ciberseguridad.

Uno de los riesgos que replantea el internet de las cosas es la "digitalización" de todo el proceso y, por consiguiente, la "vulnerabilidad" de la entrada a las redes, explican los expertos.

Los ciberataques son una de las "mayores" amenazas del sector, ya que está en "riesgo" la reputación de las entidades financieras.

De hecho, un informe de la consultora PwC, en el que participaron más de 600 inversores de todo el mundo, desvela que para el 41% de los encuestados los ciberataques son la mayor amenaza, asunto por el que están "extremadamente preocupados".

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, aseguró recientemente que la protección de los datos personales y la privacidad de los clientes es una prioridad para el banco y, para ello, han diseñado un entorno digital seguro y privado, gracias a la formación, la concienciación y la capacitación de empleados.

Además, Goirigolzarri destacó que el 64% de los consumidores considera a la banca como garantía de seguridad en temas de privacidad y protección de datos, únicamente superada por los hospitales, aunque hay un 73% de usuarios que quiere proteger mejor sus datos y no sabe cómo hacerlo.

Desde el BBVA aseguran que la ciberseguridad es "más importante que nunca" para la industria financiera, y añaden que esta "preocupación" surge en un momento en que se ha producido una "creciente relevancia" de los datos de los usuarios.

No obstante, los expertos apuntan que el nuevo reglamento de protección de datos, que nace con el objetivo de reforzar el control y salvaguardar los datos del consumidor, pone el foco especialmente en el cliente, que podrá hacer un seguimiento "más exhaustivo" sobre el recorrido de sus datos.

De hecho, el consumidor podrá notificar una incidencia a la Agencia Española de Protección de Datos cuando vea "peligrar" sus derechos y libertades en esta materia.

Para el socio de Garrigues Alejandro Padín, "cualquier incidente" referente a la información privada del consumidor se convertirá "en un asunto público", ya que se pondrá en conocimiento de la administración, así como de los clientes afectados.

Sobre las soluciones, los expertos entienden que la banca deberá contar con un personal "adecuadamente" formado en los nuevos sistemas tecnológicos, además de diseñar nuevos planes de evaluación de riesgos.

ALD/Expansion