Caracterizadas por su volatilidad y fuertes oscilaciones, las criptomonedas y, en especial, su versión más popular, el bitcoin, no son, según expertos italianos, un instrumento adecuado para el lavado de dinero y otras actividades criminales, pues resultan completamente rastreables.

"En realidad criptomonedas como el bitcoin garantizan solamente un pseudoanonimato", explicó en entrevista Roberto Garavaglia, asesor de gestión y consultor de estrategia en Pagos Innovadores (Management Consultant & Innovative Payments Strategy Advisor).

Concebido en 2009 para evitar intermediarios, como bancos centrales y gobiernos, el bitcoin es una moneda digital sustentada en la tecnología "blockchain"(cadena de bloques) en la que quedan reflejadas todas las transacciones y que es difícilmente falsificable, por lo que según Garavaglia deja una huella digital que es posible seguir.

Dijo, sin embargo, que otras criptomonedas denominadas anónimas que prevén codificar el torrente de datos, pueden representar un peligro mayor.

Para Valeria Portale, responsable de investigación del Observatorio Mobile Payment, del Politécnico de Milán, el bitcoin ha sido asociado errónamente a la criminalidad.

"Es cierto que muchos delitos se cometen con bitcoins, pero la economía ilegal se basa sobre todo con pagos en efectivo que son los menos rastreables", mientras que el bitcoin es lo contrario, aunque tenga el elemento del anonimato, señaló.

Ambos descartaron la desaparición en el corto plazo del bitcoin, pese a que en lo que va de 2018 ha caído el interés de los particulares y han aumentado las intenciones reguladoras. De acuertdo con la firma Bloomberg, a finales de marzo pasado el bitcoin cotizaba en unos 8,000 dólares, contra los 19,511 dólares de diciembre de 2017.

Portale resaltó que la entera capitalización del mercado de las criptomonedas vale más de 300,000 millones de dólares, pero es un valor muy oscilante y variable y un fenómeno todavía pequeño respecto a la base monetaria de otras divisas.

"Por un lado las criptomonedas tiene puntos de fuerza, son monedas programables pero también tienen defectos, como la fuerte oscilación. No son consideradas confiables debido a su alta tasa de variabilidad, ni están reglamentadas, por lo que no está claro si hay que pagar impuestos", dijo.

Opinó que pese a su baja en 2018, el bitcoin es un fenómeno que en el mediano plazo no desaparecerá y continuará creciendo, aunque es poco probable que vaya a suplantar al sistema tradicional. "En el mediano plazo veremos cambiar a los sistemas más tradicionales, que se podrían integrar o se crearían sistemas completamente alternativos", consideró la experta.

Para Garavaglia, el riesgo no es solamente una característica de las criptomonedas, sino que está intrínsicamente vinculada con toda inversión, por lo que el problema no solo depende del activo negociado, sino del comportamiento del inversor.

Entre los puntos de fuerza de las criptomonedas se refirió a la rapidez en la resolución de las operaciones, especialmente las internacionales, la privacidad y el hecho de que ningún dato sensible es utilizado en una transacción (a diferencia, por ejemplo, de los pagos con tarjetas de crédito). "Los puntos de fuerza dependen esencialmente de los beneficios de una amplia aceptación de las criptomonedas, obviamente de las más famosas, lo que permite vender a usuarios de todo el mundo", agregó.

Los puntos de debilidad, reconoció, son la elevada volatilidad, los riesgos de pérdida permanente a causa de malos funcionamientos, ataques informáticos o extravío de las llaves de acceso a los "wallets" o monederos usados en las transacciones.

ALD/Economiahoy