Aunque la economía delictiva de la Mara Salvatrucha (MS-13) se concentraba en la extorsión y el narcomenudeo, en los últimos años ha incorporado una novedad: "una estructura financiera que llevó al aumento de las rentas de la pandilla en la región", denunció InSight Crime.

Su fin principal es el lavado de dinero. Su consecuencia, un mayor peso de esta banda violenta en la sociedad donde ingresan sus fondos ilícitos al sistema legal.

Ese armado para poner en circulación los fondos ilícitos "no sólo representa una nueva fuente de ingresos en sí mismos", según el sitio especializado en el crimen organizado, sino que también ayuda a fortalecer la presencia de los mareros "en la economía legal e incrementado el control social, político y económico de las pandillas en las comunidades en las que operan".

La compra y la operación de moteles, por ejemplo, ha superado en ocasiones a la extorsión y el tráfico.

La herramienta más antigua que la MS-13 usa para lavar dinero es el robo y la venta de vehículos usados: lo hace desde comienzos de la década de 1990. En general se concentra en El Salvador, donde llegan automóviles desde Honduras, México y Estados Unidos. Se compran, se restauran y se venden en lotes.

"El robo y venta de autos fue un aspecto importante de la Operación Jaque que las autoridades de El Salvador llevaron adelante en 2016 contra la MS-13″, señaló el artículo.

El importador Dennis Antonio González Miranda fue acusado de falsificar la documentación para generar una diferencia de USD 3.500 aproximadamente en precio de un carro Honda. Algunos oficiales aduaneros salvadoreños quedaron implicados en el caso, que se estima habría comprendido unos 2.000 vehículos.

Como otros grupos delictivos, la MS-13 invierte en bienes raíces con fines de lavado. "Usualmente las regulaciones para las transacciones financieras en este comercio son pocas", advirtió InSight Crime.

Con la ventaja extra, sobre otras industrias, de que "permite mover grandes cantidades de dinero de una sola vez". Algunas propiedades, como los moteles y los prostíbulos, podrían ser útiles para reuniones de la pandilla, para escondites de sus miembros y para escenario de homicidios.

En primer lugar los mareros tienen testaferros, según establecieron los fiscales salvadoreños, para comprar inmuebles y terrenos. Y en segundo lugar muchas veces los explotan: hoteles, bares, restaurantes, estacionamientos, por ejemplo. Howard Cotto, director de la Policía Nacional Civil (PNC), denunció que los administradores que crean estos negocios desde cero entregan ganancias y devuelven la inversión a los pandilleros, "como si fueran socios".

La Operación Jaque también reveló que muchos de los pequeños comercios que históricamente sufrieron la extorsión de la MS-13 se convirtieron en espacios para el lavado de dinero, "lo que ha generado un cambio en la relación entre extorsionadores y extorsionados, que ha pasado de ser parasitaria a ser simbiótica", según el informe. Además de blanquear, exigen ganancias en la venta.

El mecanismo que en Honduras se conoce como "gota a gota", otra herramienta de ingreso a la circulación general del dinero del delito, consiste en el préstamo de dinero a tasas de interés altísimas —de hasta el 30 por ciento— a los comerciantes de ciudades como Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba. Allí también existe una lotería clandestina, "con premios que en ocasiones superan a los de las loterías oficiales".

Por último, el dinero ingresa al sistema financiero en pequeños depósitos a numerosas víctimas, que luego deben realizar transferencias bancarias o mediante agencias como Western Union. Hace cinco años se denunció que los mareros utilizaban el sistema de remesas Tigo Money —de Mobile Cash, empresa unida a Telemóvil— para mover hasta USD 750 mensuales, además de cobrar extorsiones, incluso más allá de la frontera.

Es una de las maneras de diversificar las cuentas y las entidades por las que circula el dinero ("por ejemplo haciendo uso de las cuentas de personas cercanas a los pandilleros"), lo cual dificulta que el lavado sea detectado por los controles financieros.

ALD/IC 

21/09/2018