La justicia brasileña retiró este miércoles a la empresa concesionaria el derecho de explotación del estadio Maracaná de Río de Janeiro, por irregularidades en el proceso licitatorio.

"El proceso licitatorio presentó ilegalidades, ya que la empresa vencedora poseía informaciones privilegiadas sobre la concesión", señaló la justicia de Río de Janeiro en un comunicado.

El Estado y la firma IMX-Holding/SA acordaron en 2013 el derecho a la explotación del estadio por 35 años. La empresa estaba entonces conformada por capitales del empresario Eike Batista (encarcelado en 2017 por corrupción), la constructora Odebrecht y la estadounidense AEG.

Además, el juez Marcello Alvarenga Leite "comprobó la falta de necesidad" de obras en torno al estadio, ya que "no poseen relación con la viabilidad de la realización de la Copa del Mundo 2014 ni con los Juegos Olímpicos de 2016".

El mítico Maracaná tuvo una refacción cargada de polémica y llegó a estar abandonado durante meses luego de los Juegos de 2016, debido a un embrollo político-judicial que enfrentó al concesionario con el Comité Organizador.

El templo del futbol brasileño es centro de una serie de acusaciones por sobrefacturaciones para su renovación, lo que costó 1,200 millones de reales (unos 510 millones de dólares al cambio promedio de 2014), casi el doble de lo pactado inicialmente.

El juez decretó también que el estadio de atletismo, el parque acuático y una escuela municipal que forman parte del Complejo Maracaná continúen funcionando bajo la égida del Estado.

ALD/CNN 

14/09/2018