El primer asalto que sufrió un banco en Chile ocurrió el jueves 16 de julio de 1925, y fue justamente un robo perpetrado en la sucursal de Banco de Chile en el barrio Matadero de Santiago. Se trató de un grupo de cinco anarquistas españoles enmascarados y armados, liderados por Buenaventura Durruti, que más tarde usaría el dinero del botín para un atentado fallido contra el rey Alfonso XIII.

La historia se repitió, aunque con importantes diferencias, 93 años después: el jueves 24 de mayo de 2018, Banco de Chile se convirtió en el primer banco del país -del que se tiene registro- que sufrió un robo mediante un ciberataque. Los atacantes, que nuevamente son internacionales, presumiblemente de Asia o Europa del Este, sustrajeron unos US$10 millones mediante cuatro transacciones que lograron concretar en el sistema Swift de la entidad, sin afectar a los clientes en el proceso.

De hecho, las transacciones fraudulentas eran más, y superaban los US$20 millones, pero el banco habría logrado detener la mitad de este monto. El dinero que no han logrado recuperar habría llegado a Hong Kong.

Justo una semana después de que los hackers perpetraran el ciberataque, Banco de Chile reportó la situación a la policía de Hong Kong. Así lo confirma la entidad de dicho territorio perteneciente a China, desde donde señalan que el pasado 31 de mayo fueron informados por “un representante bancario masculino de 43 años porque su servidor bancario en Chile fue hackeado y sospechaba que unos US$8,5 millones y 2 millones de euros fueron remitidos a Hong Kong”, según reveló la policía de la región considerada como uno de los centros financieros más importantes del mundo.

Bajo este escenario, la policía de Hong Kong comenta que clasificó el caso como “tratar con propiedad que se sabe o se cree que representa el producto de un delito procesable”, lo que se traduce como un caso por lavado de dinero.

Abogados conocedores de la materia explican que el caso lo lleva Hong Kong porque generalmente las denuncias se presentan en base a la jurisdicción donde ocurre el delito. Asimismo, recuerdan que Hong Kong es regido por el Partido Comunista, el cual tiene un conocimiento muy profundo sobre lo que sucede al interior del país, y sobre las transacciones de dinero que se realizan, lo que contribuiría a una mejor pesquisa del destino de esos recursos.

Con todo, ahora el caso lo sigue el equipo de investigación del Distrito 3 del Distrito Central. “No ha habido arrestos por ahora“, dice la policía de Hong Kong.

En esa línea, Marcos Jaramillo, abogado experto en derecho chino y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, detalla que Hong Kong es un paraíso fiscal, “pero su judicatura es seria, por lo que es correcto iniciar un proceso penal en contra de los culpables”.

ALD/LaTercera

 

22/06/2018