Gina Haspel, nominada por el presidente Donald Trump para dirigir la Agencia Central de Inteligencia (CIA), obtuvo el miércoles el respaldo del Comité de Inteligencia del Senado. El voto a favor de la polémica candidata - por haber eliminado cintas de vídeo donde se practicaban torturas - allana el camino a su confirmación definitiva en unos días como directora de la agencia de espionaje.

El comité votó 10-5 a favor de aconsejar al Senado que confirme a Haspel, cuya nominación ha renovado el debate sobre el duro programa de interrogatorios que la CIA realizó sobre sospechosos de terrorismo después del 11 de septiembre. En cuanto a este tema, Haspel reconoció por primera vez que la agencia no debería haber implementado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 un polémico programa para torturar e interrogar a los sospechosos de terrorismo.

El comité votó 10-5 a favor de aconsejar al Senado que confirme a Haspel

El comité publicó el resultado de la votación que se llevó a cabo en sesión cerrada sin dar más detalles. Sin embargo, los ocho republicanos y dos de los siete demócratas en el comité expresaron anteriormente su apoyo a Haspel. Los cinco demócratas restantes habían anunciado su oposición.

El voto de confirmación por parte del pleno del Senado podría ocurrir antes de finales de esta semana.

El programa de interrogatorios se convirtió en uno de los capítulos más oscuros de la historia de la CIA y corrompió la imagen de Estados Unidos en todo el mundo después de los ataques del 11 de septiembre. Los críticos se opusieron a la nominación de Haspel en parte debido a su papel de supervisar un centro de detención secreto de la CIA en Tailandia durante varios meses en 2002.

Haspel no ha revelado ningún detalle de lo que hizo en relación con el programa de interrogatorio. Pero durante su audiencia de confirmación la semana pasada, ella dijo que no cree que la tortura funcione como una técnica de interrogatorio y que su “fuerte brújula moral” le impediría llevar a cabo cualquier orden presidencial que considerara discutible.

“Con el beneficio de la perspectiva y mi experiencia como líder sénior de la agencia, el programa de interrogatorio mejorado no es uno que la CIA debería haber llevado a cabo”, según las respuestas escritas de Haspel a unas 60 preguntas adicionales de los legisladores. Reafirmando los comentarios que hizo durante su audiencia, Haspel escribió en una carta hecha pública el martes que envió al senador Mark Warner, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia del Senado: “No apoyo el uso de técnicas de interrogatorio mejoradas para ningún propósito”.

La atención ahora se dirige a la votación del pleno del Senado, que aún no se ha programado. Haspel ya se ganó el respaldo de varios demócratas, entre ellos, Mark Warner de Virginia, Joe Manchin de West Virginia, Joe Donnelley de Indiana, Bill Nelson de Florida y Heidi Heitkamp de Dakota del Norte. Los únicos republicanos del Senado que no se espera que voten por ella son Rand Paul de Kentucky y John McCain de Arizona, quien está luchando contra el cáncer y no se espera que esté presente para la votación.

La Sra. Haspel está cínicamente tratando de ofrecer meras palabras en un intento de ganar votos”

Los contrarios a Haspel, sin embargo, siguen influyendo en el debate: “La Sra. Haspel está cínicamente tratando de ofrecer meras palabras en un intento de ganar votos para apoyar su confirmación”, dijo el general Charles Krulak, ex comandante de la Infantería de Marina. “La definición de coraje moral es hacer lo correcto en el momento correcto por las razones correctas cuando nadie mira.

Gina Haspel no pasó esa prueba”, dijo Krulak, quien organizó una carta firmada por más de 100 generales y almirantes retirados expresando su preocupación por su nominación

La directora de Seguridad y Derechos Humanos de Amnistía Internacional EE.UU., Daphne Eviatar, calificó el martes la nominación de Haspel como una “afrenta a los derechos humanos”. “Este país no ha responsabilizado a ningún funcionario por el uso de la tortura, por lo que es aún más escandaloso que el Gobierno considere a alguien para el puesto de jefe de inteligencia a pesar de su presunta participación en esa actividad claramente ilegal e inmoral”, dijo.

ALD/LaVanguardia

 

17/05/2018