Ocurrió la semana pasada. La Guardia Civil española detuvo a once personas por blanquear más de ocho millones de euros procedentes del narcotráfico. Empleaban para ello cajeros automáticos y trataban de borrar el rastro del dinero mediante la compra de bitcoins,la más popular de las criptomonedas en circulación.

“Un informe de Lloyds estima que una cuarta parte de las criptomonedas están relacionadas con el narcotráfico y con otras operaciones delictivas”, explicó el jueves en Pamplona Diego José Loma-Osorio Lerena, director del Servicio Jurídico de la Agencia Tributaria.

Loma-Osorio acudió a Pamplona invitado por la Cámara de Comercio para explicar el funcionamiento de un tipo de monedas sustentada en una nueva tecnología (blockchain) y que ha adquirido una enorme popularidad en el último lustre. Pero, en realidad, se sabe poco de ellas. Ni siquiera qué cantidad hay en circulación. “Lo que sí sabemos es que el crecimiento es exponencial y hay una estimación, hecha por Lloyds, que habla de unos 780.000 millones de dólares invertidos en criptomonedas en todo el mundo. Supone aproximadamente la mitad del PIB español”, señaló.

Si en algo están de acuerdo quienes han estudiado las criptomonedas es en que no existe consenso acerca de un fenómeno que ha permitido a algunos hacerse millonarios, pero que está lejos de poder ser considerado como una apuesta segura.

George Soros, uno de los inversores más famosos del mundo, “es abiertamente favorable”, mientras que Warren Buffet lo rechaza. Y algunos de quienes han ganado millones de euros con el bitcoin “eran apenas chavales de instituto -dijo Loma-Osorio- de esos que llegan con la mochila y se meten en la habitación y nadie sabe qué hacen ante Internet. Pudieron gastar unos euros, quizá de la propia paga, y se han encontrado con que tienen dos millones de euros. Algunos han acudido a asesores fiscales o han comprado algún chalet con ese dinero”.

Si algo define a esta moneda es su volatilidad. Cuando se creó, un dólar equivalía a 1,3 bitcoins. Hoy, un bitcoin supera los 11.000 dólares. Pero a finales del año llegó a rebasar los 19.000. No es, por tanto, una moneda estable.

“Y falta regulación -advirtió Loma-Osorio-, además de encontrarse muy fragmentada. A nivel europeo no hay, mientras que China y Corea del Sur, por ejemplo, ya lo han prohibido. Holanda es mucho más permisivo y tampoco entre las entidades financieras hay acuerdo. Algunos de los bancos más grandes de Estados Unidos ya han prohibido estas criptomonedas”.

Sin el respaldo de ningún banco central ni de ningún subyacente, Loma-Osorio señaló en su exposición que “no se trata de un medio legal de pago, no es dinero electrónico, no es un activo financiero y únicamente puede pactarse como un medio voluntario. Ahora mismo se trata algo más especulativo. Yo diría que en un 99,99%”.

De hecho, la tecnología que sustenta las criptomonedas, el blockchain, no se encuentra todavía “preparada para competir con los medios de pago tradicionales. Bitcoin permite siete operaciones por segundo. Ripple, más avanzada tecnológicamente, llega hasta las 1.500 transacciones por segundo, pero estamos hablando de que Visa admite hasta 24.000 transacciones por segundo”.

Emitida por un software, la criptomoneda tiene precisamente en su tecnología uno de sus puntos fuertes. El blockchain o cadena de bloques “va mucho más allá de las finanzas y permite aplicaciones muy variadas para el sector público”.

Y, pese a la apariencia, la tecnología aporta un plus de seguridad. Al ser los propios usuarios los que validan las transacciones en decenas de ordenadores, no existe un servidor central que sea posible atacar. “Pero existe un riesgo tecnológico -advierte Loma-Osorio- con hackers, virus y robos de identidades, así como un riesgo económico claro, de pérdida de capital o de falta de liquidez y un riesgo criminal” al ser empleadas las criptomonedas, por ejemplo, para blanquear dinero.

Claves

‘Blockchain’. Es la tecnología que sustenta las criptomonedas. Busca la eliminación de los intermediarios y descentraliza la gestión. Todo el control reside en los usuarios y los registros quedan enlazados y encriptados, dando lugar a esa cadena de bloques.

Quién emite la moneda. En realidad, un software, si bien cada criptomoneda tiene sus propias características y número.

Cómo adquirir ‘bitcoin’. Es posible hacerlo a través de exchanges, webs especializadas. El dinero se almacena en wallets o monederos electrónicos.

Cómo se valida. A la hora de realizar una transacción, la emisión debe ser validada y sellada y es en este paso en el que entran en acción los mineros,que lo hacen a través de complejos cálculos que requieren de equipos informáticos cada vez más avanzados y con un mayor gasto energético. Estos mineros perciben una compensación por ello y las empresas que se están quedando por el negocio buscan ubicaciones frescas y con bajos costes energéticos para sus ordenadores. 

ALD/Noticias Navarra

23/04/2018