Las redes sociales han favorecido virtualmente a millones de personas a sentirse conectadas, mediante chats en línea se comunican con sus familiares, clientes, prestadores de servicios y jefes en todo el mundo sin importar las distancias físicas que existan.

Realmente esto es una maravilla, porque el utilizar la tecnología como paliativos sociales ayuda a aminorar los problemas que existen en todo el mundo, desde los económicos, políticos hasta los de salud, etc. Pero qué pasa cuando nuestra información deja de ser privada y se convierte en pública, el último caso sobre terrorismo digital con Cambridge Analytica ha conmocionado a todo el mundo, otra vez, porque el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, pidió disculpas por la trasgresión a la privacidad cometida por la consultora política que tuvo acceso a la información “privada” de los usuarios de esta red social.

Facebook tiene más de 2 mil millones de usuarios los cuales deciden cómo quieren que aparezca su información “privada”, pero con la extracción de los datos de 87 millones de usuarios, supuestamente se crearon perfiles psicológicos de votantes.

Derivado de esta perversión digital, Facebook creó herramientas de inteligencia artificial para identificar cuentas falsas que intervinieran en elecciones de otros países y eliminarlas, pero volvemos a lo mismo, la información que compartimos en nuestras cuentas personales, por muy privadas que sean, dan un perfil de nosotros, y lo más peligroso es que realmente esta información sea utilizada para que los votantes sean manipulados y elijan, mediante el conductismo, al candidato que pague este terrorismo digital para ganar los comicios de cualquier parte del mundo.

A final de cuentas la privacidad en una convención, que se ha convertido en algo públicamente virtual, a veces por querer compartir nuestros gustos, consumos y visitas exponemos a nuestra propia familia, hay que estar muy conscientes de que por más candados que tengan las redes sociales, para no visibilizar nuestra información, siempre habrá una compañía que se dedique a la extracción de estos datos, por cualquier método o aplicación que utilicen.

Desafortunadamente el universo poblacional integrado por los 87 millones de personas, de los cuales se utilizó su información para crear perfiles de votantes, desconocía que sus datos habían sido extraídos y presuntamente la compañía

Facebook tampoco sabía que habían sido víctimas de terrorismo digital.

Es en este punto en donde cuestiono públicamente a esta compañía que ofreció disculpas por medio de su director, si ya habrán visto y detectado las cuentas falsas que propagan imágenes e información denigrante y, en otras ocasiones, hasta cómica de los flamantes y algunos de ellos grises candidatos a la presidencia de México.

Por ejemplo, hace unos días en las redes sociales publicaron una fotografía del candidato priista al senado en Oaxaca y su gobernador, en donde los ponen como una pareja gay, imitando la película de “Secreto en la Montaña”, lo cual, honestamente se me hace homofóbico, creo que el utilizar la imagen de la homosexualidad como algo malo para influir en los votantes es algo totalmente reprochable.

Como este ejemplo hay muchos en Facebook en los cuales exponen la corrupción que emanan en general de los presidenciables, y de todos los candidatos, simplemente el hecho de que el Tribunal Electoral haya permitido que “El Bronco” esté en la boleta, genera más desconfianza en los institutos de nuestro país, en donde se contradicen a sí mismos, por lo cual yo creo que, el caso Cambridge Analytica no repercutirá en los comicios de México.

En donde el electorado está cansado de escándalos políticos, de discursos denigrantes y ataques frontales entre los candidatos, todos se sacan los “trapitos sucios”, en lugar de dar propuestas positivas.

Las campañas actuales se basan en la denostación del otro, pero qué podríamos pedir si todos los candidatos a la presidencia, sin excepción alguna, tienen cola que les pisen, pero es normal, somos seres humanos con defectos y virtudes, ni la tecnología se exime de “errores” como Facebook y Cambridge Analytica, ya ven la perfección no existe.

ALD/fuaper

13/04/2018