El que un ciudadano sea militar no debe ser óbice para que ocupe la presidencia de Pdvsa, de cualquier otra empresa del Estado o que sea ministro. Pero vestir verde oliva no debe ser una credencial suficiente para ocupar alguno de esos cargos. Por Pdvsa han pasado militares excelentes, algunos no tan buenos y ahora un oficial mísero tomó las riendas de nuestra principal empresa.

El primer presidente de Pdvsa fue un militar civilista, de gran prestigio en el mundo civil y en el de las armas. Carlos Andrés Pérez tuvo la acertada decisión de designar al general Rafael Alfonzo Ravard para dar una señal de que Pdvsa sería manejada como un negocio y que la política partidista no tendría cabida en sus filas. Durante la etapa democrática ningún militar formó parte de la directiva de la empresa y solo algunos oficiales retirados integraron la nómina de la gerencia de Prevención y Control de Pérdidas (PCP), desempeñándose con profesionalismo.

Chávez designó a tres oficiales en la directiva de Pdvsa. Como Directores Internos a los entonces coroneles Alfredo Carneiro Campos y a Oswaldo Contreras Maza y como Director Externo al general Arnoldo Rodríguez Ochoa. Alfredo Carneiro causó muy buena impresión pero, lamentablemente, al poco tiempo fue separado del cargo.

Contreras es además ingeniero nuclear y fue el primero de su promoción, pero le faltó carácter para oponerse a las arbitrariedades de Ciavaldini cuando este jubiló prematuramente a valiosos ejecutivos. Rodríguez Ochoa fue Director Externo y gozó de nuestro respeto. Tuvo una actitud profesional durante los sucesos del 2002. Además, el teniente coronel retirado Gustavo Pérez Issa fue designado en PCP, comportándose como un comisario político.

El general Guaicaipuro Lameda fue el primero de su promoción. Asumió la presidencia en octubre del 2000. Llegó con la idea de que Pdvsa debía aumentar los aportes al fisco. Gradualmente fue comprendiendo a la empresa y respetó la meritocracia. Por sus enfrentamientos con Chávez fue destituido a principios del 2002, fecha en que se inició la debacle de Pdvsa.

Después de la salida de Lameda fueron designados Directores varios militares. Al igual que los directores civiles, los militares solo tenían el “mérito”de ser rojos. Entre ellos el general Déster Rodríguez, a quien la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional está solicitando se investigue por presunta corrupción. La vicealmirante Maribel Parra, fue designada Directora de Pdvsa, pero no duró un año. Fue edecán de Chávez, se declara “hija de esta revolución” y se dice que trataba al personal en forma despótica.

Ahora, el general Manuel Quevedo, nuevo presidente de Pdvsa y ministro de Energía y Petróleo, inició su gestión imitando a Enma Ortega, la exministra que amenazó a cualquier gringo que se presente con “puyarle los ojos y espicharle las bolas”. También sigue el ejemplo del defenestrado Rafael Ramírez, quien amenazó con “sacar a carajazos”a quien no fuese rojo rojito. .

Quevedo, cual Savonarola redivivo, instó a los trabajadores de Pdvsa a “ denunciar a jefes corruptos, a identificar y no permitir escuálidos, así como a burlarse de quienes no son rojos, decirles “buenos días escuálido, qué haces aquí escuálido”. Este mísero oficial declaró que “ algunas anclas que nos dejó la burocracia elitesca … sobrevivieron y quedaron enquistadas en la industria, quedaron como quistes de la corrupción, penetraron algunas de las estructuras básicas, fundamentales y que venían con todo un plan en el año 2017 para utilizar la industria petrolera en contra de la economía nacional”.

Este general de marras insiste en que los directivos y gerentes recientemente presos eran saboteadores, olvidándose que fueron designados por ser “revolucionarios” y que en la Pdvsa meritocrática jamás hubiesen alcanzado esos altos cargos. Se comprometió a aumentar la producción de petróleo en un millón de barriles, sin tener idea de los recursos financieros y humanos que se requieren para lograrlo. Sin duda que en Pdvsa existen jóvenes profesionales capacitados, pero hay escasez de gerentes y cientos de trabajadores son solo activista políticos, como los presentes durante la alocución de Quevedo.

Pobre Pdvsa, siguiendo instrucciones de un teniente coronel felón fue destruida por Ciavaldini, Gastón Parra, Alí Rodríguez, Rafael Ramírez y Eulogio Del Pino, fanáticos ineptos que se rodearon de directores y gerentes a su imagen y semejanza. Un general de los de antes como Alfonzo Ravard le dio vida, distinguidos civiles demócratas la desarrollaron, civiles corruptos totalitarios la destrozaron y un general de los de ahora como Manuel Quevedo la sepultará.

Como (había) en botica: Ninguna sorpresa en estas elecciones fraudulentas. Elevada abstención de los ciudadanos y ventajismo rojo. Los resultados no reflejan la realidad, ya que no participaron los principales partidos. Sin embargo, celebramos el triunfo de Ferreira en Lecherías y de otros alcaldes de oposición. Rosales cosechó lo que sembró. La dirigencia democrática debe reflexionar y rectificar. El general Motta debería estar preso. El defenestrado rojo-rojito no puede obviar su responsabilidad como capo di tutti capi. Miente cuando afirma que inició la presentación de los balances expresados en dólares y auditorías por multinacionales. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Por:eddiearamirez/runrunes

 

12/12/2017