Los cuatro principales banqueros centrales del mundo prometieron el martes seguir guiando abiertamente a los inversores acerca de los movimientos futuros de la política monetaria, mientras retiran lentamente el estímulo activado durante la crisis global.

Después de inyectar unos 10 billones de dólares en los mercados desde la crisis de 2008 -llevando a muchas plazas financieras a sus récord-, la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) y el Banco de Japón (BoJ) ahora intentan alejar a los inversores del "dinero fácil" sin causar contratiempos.

Para hacerlo, las palabras serán clave, dijeron los responsables de los cuatro bancos centrales, en una conferencia del BCE sobre el tema de la comunicación. En la jerga de los banqueros se denomina "orientación a futuro" y esencialmente consiste en advertir gentilmente qué es lo que ocurrirá en materia de política económica.

"La orientación a futuro se ha convertido en un instrumento completo de política monetaria", dijo el presidente del BCE, Mario Draghi. "¿Por qué descartar un instrumento de política monetaria que ha demostrado ser efectivo?".

Draghi y sus tres colegas se encuentran en etapas muy diferentes del proceso de retiro de los estímulos monetarios.

La Fed considera su quinto incremento de tasas, mientras que el BoE elevó su propia tasa este mes por primera vez en 10 años. Pero el BCE tan solo está reduciendo el ritmo de sus compras de bonos y el BoJ todavía está imprimiendo dinero a toda velocidad, aunque ha indicado que probablemente no sume estímulos adicionales.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, coincidió con Draghi en que la orientación ha sido beneficiosa "en general", pero destacó que debería ser siempre vista como una herramienta que depende del desempeño real de la economía. "Toda orientación debería ser condicional y relacionada al panorama económico", declaró.

Organismos como el BCE suelen decir que prevén alguna acción, pero se reservan el derecho de cambiar de opinión en caso de cambiar las circunstancias. La historia muestra que preparar el terreno para un retiro del estímulo no siempre ha sido fácil.

El entonces jefe de la Fed Ben Bernanke causó una turbulencia en los mercados de bonos globales en mayo de 2013 cuando sugirió que las compras de títulos podrían reducirse. Pero pasaron 10 meses hasta que la reducción efectivamente tuvo lugar.

Draghi mismo causó su propia tempestad en junio de este año, cuando indicó que la política del BCE podría modificarse para reflejar una expansión mayor. La liquidación del mercado que siguió fue tan grande que la reducción de las compras de bonos que ciertamente se anunció fue relativamente pequeña y extendida en el tiempo.

ALD/swissinfo

 

15/11/2017