El 17,4% de los universitarios del país han consumido por lo menos una vez en su vida alguna droga ilegal y el 6,1% lo hizo, alguna vez, durante el año pasado, según el III Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en la población universitaria de Bolivia en 2016.

Sin embargo, si bien creció el consumo de las drogas tradicionales, cocaína y marihuana, el dato más llamativo es la aparición de las drogas sintéticas (aquellas que se fabrican a través de procesos químicos y no son derivados de un vegetal) en la preferencia de los universitarios, pues entre las seis drogas más utilizadas por ellos cuatro son de este tipo.

Un ejemplo de este fenómeno en el estudio realizado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc por su nombre en inglés), es el dato de consumo de LSD, droga sintética que tiene una prevalencia de 0,8%, el doble del que tiene la cocaína (0,4%) entre los universitarios del país, alcaloide que tradicionalmente era el segundo de mayor consumo luego de la marihuana.

Sin embargo, Bolivia tiene la tasa más baja de consumo de todo tipo de drogas ilegales de la región andina (ver gráfico), “aunque aún tiene el más alto consumo de alcohol entre universitarios de 18 a 25 años”, señaló el representante en Bolivia de la Unodc, Antonino De Leo.

“Estos datos sirven para diseñar políticas públicas, porque un dólar invertido en prevención permite ahorrar hasta 30 dólares en salud y administración de la justicia para atender estos casos”, dijo el representante de las Naciones Unidas para esta temática en el país y aseveró que la aparición de las drogas sintéticas en el consumo de los universitarios, representa un desafío global, regional y local.

Hasta el momento se han detectado más de 500 nuevas sustancias sicoactivas que no están sujetas al sistema internacional de fiscalización de drogas. “Se las debe combatir con sistemas de alerta temprana, detectándolas, entendiendo qué tipo de sustancias son, el daño que pueden causar en ser humano y campañas de prevención”, afirmó el responsable de Unodc.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, resaltó que el consumo de drogas en el país tenga un nivel muy bajo con relación a los otros países incluidos en el estudio (Colombia, Ecuador y Perú), aunque indicó que “la tendencia creciente en el consumo de drogas tradicionales (cocaína y marihuana) y algunas drogas sintéticas en la población universitaria enciende las alarmas”, puesto que uno de los sectores más vulnerables es la población juvenil.

El director departamental antinarcóticos, Eduardo Claure, indicó que así como se va a los colegios, también se realizan visitas a las universidades.

El mayor consumo de alcohol

El informe detalla que si bien Bolivia sigue teniendo el mayor porcentaje de consumidores de alcohol de la zona andina entre los universitarios, este dato disminuyó de 40% en 2012 a 32% en 2016. Los datos condicen con el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indica que la tasa de consumo de alcohol bajó en el país, lo cual el Gobierno atribuye al cumplimiento de la ley 259 del Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas.

El estudio detalla que el 32% de los universitarios dijeron haber consumido alcohol en el último mes (cuando se realizó el estudio en 2016), 56,8% dijeron haberlo hecho en los últimos 12 meses y se determinó que el 32,3% son consumidores de riesgo.

“Preocupa el ritmo acelerado”

Guillermo Dávalos, director del Observatorio de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía, señaló que si bien la prevalencia del consumo de drogas en Bolivia es menor con relación a países vecinos “preocupa la velocidad a la que está creciendo el consumo de cocaína y marihuana en siete años”.

“Hay que dejar la vieja fórmula de hablar sobre efectos y riesgos de las drogas y adoptar estrategias como la de Islandia, que da oportunidades a los jóvenes para que desarrollen sus talentos y capacidades”, argumento Dávalos.

ALD/ElDeber

 

11/10/2017