La Corte Suprema flexibilizó hoy la decisión que mantenía en prisión domiciliaria al empresario Eike Batista, que llegó a ser el hombre más rico de Brasil y fue detenido a finales de enero por supuestamente haber pagado sobornos para favorecerse en contratos con la gobernación de Río de Janeiro.

La segunda sala del Supremo Tribunal Federal, por decisión de cuatro de sus cinco magistrados, mantuvo este martes un "habeas corpus" provisional que uno de los miembros de la máxima corte le concedió a Batista en abril pasado y que le permitió salir de la cárcel y permanecer detenido en su residencia.

Además de hacer firme la decisión provisional anterior, la máxima corte revocó la decisión de un tribunal de segunda instancia que ordenaba el regreso de Batista a la prisión.

Tras la nueva decisión de la Corte Suprema, el empresario dejará de cumplir la prisión domiciliaria que lo mantenía detenido en su residencia y pasará a cumplir una orden de recogimiento nocturno, que le garantiza la libertad durante el día pero lo obliga a pasar en su casa todas las noches y los festivos.

Los miembros del Supremo también determinaron que el empresario no puede salir del país y que tiene que presentarse ante la Justicia cada vez que sea solicitado.

Batista es acusado de los delitos de corrupción activa, lavado de dinero y asociación para delinquir por supuestamente haberle pagado comisiones ilegales por unos 16,5 millones de dólares a Sergio Cabral, gobernador de Río de Janeiro entre 2007 y 2014, para adjudicarse contratos públicos.

Según la Fiscalía, para el pago de esas comisiones, Batista usó un contrato "ficticio" que simuló la compra de una mina de oro en Colombia a testaferros de Cabral, en prisión desde noviembre por la creación de "una organización criminal" que le permitió ocultar en cuentas en el exterior hasta 100 millones de dólares procedentes de sobornos.

El magnate, de 60 años y quien llegó a ser el octavo hombre más rico del mundo, según la revista Forbes, compartió entre enero y abril de este año una celda de 15 metros cuadrados con otros seis presos acusados de desvíos relacionados con el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

El magnate acumuló hasta 2010 una fortuna estimada entonces en unos 30.000 millones de dólares a través de negocios de minería, petróleo y materias primas que se extendieron por varios países de la región.

Hace unos años, el imperio se vino abajo por la mala gestión y la crisis internacional del crudo y las materias primas.

El empresario llegó a presentarse el año pasado voluntariamente ante la Justicia para colaborar con las investigaciones sobre la corrupción en la estatal Petrobras.

En su declaración, confesó haber colaborado de forma fraudulenta con algunas campañas electorales, mediante "donaciones" que no eran declaradas a las autoridades fiscales y correspondían a comisiones acordadas por la adjudicación de contratos públicos.

ALD/EFE

11/10/2017