Los recientes atentados terroristas en Barcelona, España y en Turku, Finlandia, se suman a decenas de ataques armados, con bombas o atropellos en Europa, Asia y también África.

Emanuele Ottolehghi, Senior Felow de la Fundación para la Defensa de las Democracias, que funciona en Washington DC, en Estados Unidos, advirtió que la presencia del grupo terrorista libanés chií, Hezbolá, es creciente.

La Fundación nació tras los atentados del 11-S en Estados Unidos.Ottolenghi reveló que diversos estudios de la Fundación y otros organismos gubernamentales nortamericanos e independientes, en Estados Unidos, han permitido establecer que hasta un 20% del presupuesto de Hezbolá, entre $600 a $1,000 millones, vienen de la Triple Frontera (Paraguay, Argentina y Brasil), producto del contrabando, piratería y operaciones legales para actividades que son ilícitas.Hezbolá nació en 1982, para combatir la presencia israelí en Líbano.

Tiene respaldo de Irán, país que le ha dado entrenamiento y financiamiento con dinero, armas y logística.Su milicia respalda al régimen sirio.Ottolenghi precisó que Hezbolá está utilizando empresas fachadas, instaladas en América, principalmente en lugares donde operan zonas libres de comercio y por vinculaciones con el narcotráfico para transferir dinero a esta organización libanesa.

Reconoció que la reciente legislación panameña, para perseguir el blanqueo de capitales vinculado al terrorismo, ha sido un avance contra este crimen.“Hay una convergencia entre estas organizaciones criminales, el narcotráfico y el terrorismo”, advirtió.

El narcoterrorismo es la nueva modalidad, pero Ottoleghi reiteró que la faturación falsa en negocios legales que venden ropa, electrónicos, perfumes y cigarrillos, de gran movimiento entre los consumidores es lo más usado por Hezbolá para lograr dinero.Dijo que la construcción de mezquitas en Centroamérica, donde hay poca presencia musulmana y la radicalización del mensaje ideológico en el resto de América, con apoyo de Irán, es para ponerle atención.

21/08/2017