El regulador australiano confirmó hoy que investigará al Banco Commonwealth de Australia (CBA) por su gestión de las máquinas de depósitos inteligentes presuntamente usadas por grupos criminales para lavar dinero.

El presidente de la Comisión Australiana de Valores e Inversiones (ASIC, en inglés), Greg Medcraft, informó de la medida ante un comité parlamentario, una semana después de que la agencia australiana contra el lavado de dinero AUSTRAC demandara al banco.

AUSTRAC considera que la entidad financiera incumplió la ley contra el lavado del dinero y la financiación del terrorismo en unas 53.700 transacciones entre noviembre de 2012 y septiembre de 2015.

Medcraft dijo hoy que ASIC ya investiga si el directorio del CBA actuó ilegalmente cuando decidió no alertar a sus inversores de las actividades sospechosas.

"Quiero informar al comité que la ASIC comenzó las investigaciones en la materia y cualquier consecuencia derivada de las leyes que administramos", anunció el presidente del ente regulador.

La investigación determinará si el banco cumplió las obligaciones impuestas por su licencia para "actuar con eficiencia, honestidad y justicia" en cumplimiento del requisito de informar sobre cualquier responsabilidad potencial, según el portal del Sydney Morning Herald.

A principios de la semana, la presidenta del CBA, Catherine Livingstone, admitió que el directorio se dio cuenta del riesgo de las máquinas de depósitos inteligentes en el segundo semestre de 2015.

Las autoridades estiman que el valor de las supuestas transacciones delictivas realizadas a través del banco entre 2012 y 2015 asciende a alrededor de 624,7 millones de dólares australianos (unos 495 millones de dólares estadounidense o 418 millones de euros).

Según la demanda civil, el Commonwealth usaba dispositivos de depósitos inteligentes en los que se podía transferir, en cheque o efectivo, cantidades de hasta 20.000 dólares australianos (15.800 dólares o 13.400 euros) sin limite de operaciones al día.

El organismo gubernamental asegura que la entidad no reportó los movimientos superiores a los 10.000 dólares australianos (7.900 dólares o 6.700 euros) tal y como estipulan las leyes contra el lavado de dinero.

11/08/2017