Todo aquel ciudadano en cualquier parte del mundo que haya decidido vincularse al ejercicio de la política debe estar consciente de que sus pasos y acciones siempre estarán expuestos al escrutinio público de la sociedad en donde se desenvuelve.

Desde el mismo momento en que una persona decidió transitar ese interminable y apasionante camino de las actividades políticas, ya sea como militante, dirigente o líder político, deberá estar preparado para recibir las más variadas traiciones, percance, satisfacciones y decepciones.

El que decidió asumir como oficio servir a los demás mediante el activismo político partidario y no está poseído de una especial coraza que sea capaz de resistir los destellos más indescifrables del destino, no debió meterse en eso.

El que participe de la política y de manera especial del ejercicio de Poder debe estar preparado para en algún momento de su trayectoria ser víctima del morbo público, la diatriba, infamia, persecución, cárcel y otras caricias por estilo.

Estas reflexiones son a propósito de la más de una docena de imputados, en su mayoría políticos y hombres públicos, que guardan prisión en la cárcel modelo de Najayo bajo la acusación del Ministerio Público de haber recibido soborno de parte de la empresa brasileña ODEBRECHT.

Para los señalados en el referido caso internacional es un trago amargo, un disparo de nieve, que nadie más que ellos, serán los responsables de superar, si es que están conscientes del mundo que escogieron.

Que no se doblen, que demuestren su inocencia, que estén conscientes que esta situación desagradable es una magnífica oportunidad para demostrarle a la sociedad dominicana y el mundo que ellos están listos para librar ésta pesada batalla que ha impuesto el destino sobre ellos.

En definitiva, señores, el político al igual que el hombre público, en algún momento de su vida debe estar preparado para recibir el fulminante rayo de la historia o el alpiste encantador de la gloria.

19/06/2017