De los 98 investigados por el Tribunal Supremo Federal (STF) de Brasil a partir de la colaboración premiada de Odebrecht, 67 (68.4%) están acusados de cometer delitos de corrupción y lavado de dinero, cuyas penas, si se suman, pueden llegar hasta 22 años de prisión, informó el diario O Globo este lunes.

Los 31 restantes están acusados de los delitos de falsificación electoral −no informar al Tribunal sobre una donación, la práctica conocida como “caja dos”−cuya pena máxima es de cinco años de prisión.

La distinción que se hace en la investigación solicita a la Procuraduría General de la República (PGR) hace que se debe dividir en dos grupos principales a los acusados, a partir de los cuales se puede señalar el horizonte a la vista para los próximos años.

Una indicación de la evidencia del delito en las peticiones no significa un límite de la investigación: en el proceso, los nombres que están en un lado de la lista pueden ir al otro, y viceversa. La investigación de O Globo no incluye los más de 200 casos encaminados a otros foros y tribunales debido a la ausencia de una prerrogativa foro privilegiado. En estas indagaciones, a los ministerios públicos estatales y federal les corresponderá decidir si se presentan o no las solicitudes de investigación a la Justicia.

El mayor temor entre los políticos

Un argumento presente en muchos de los testimonios de Odebrecht, los pagos a políticos a cambio de una buena relación, antes o después de las campañas electorales, complica la tarea de diferenciar la corrupción por la caja dos, tanto por parte de los fiscales de Lava Jato como de los propios ejecutivos de la empresa.

Incluso los casos clasificados por el MPF en la categoría corrupción aportan pruebas de caja dos, como el pago a publicistas de la campaña presidencial de 2014. Existen registros de pagos ilegales a Paulo Vasconcelos, en el caso de Aécio Neves (PSDB), y a João Santana en el caso de Dilma Rousseff (PT).

−La caja dos era tres cuartas partes (del total recaudado), estimo yo. No hay nadie elegido en Brasil sin caja dos. El tipo podría decir que no lo sabía, pero recibió dinero del partido que era de la caja dos. Era un círculo vicioso que se creó −dijo Marcelo Odebrecht en su testimonio.

El temor a ser procesado por corrupción, que establece penas de hasta 12 años, y el lavado de dinero, con la previsión de 10 años, es el más grande entre los políticos y las personas relacionadas con ellos que están siendo investigados. No sólo por la sanción más dura, sino también por el mayor daño a la imagen pública de los acusados, teniendo en cuanta las elecciones de 2018.

Incluso, dispuesto por el Código Electoral y por lo tanto generalmente juzgados en órganos como el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), el delito de caja dos que implica a los denunciados por Odebrecht es juzgado por el Tribunal Supremo por tener relación con los delitos de corrupción, lo que establece el caso de las delaciones, según el criterio del abogado criminalista André Azevedo:

− Los delitos de la caja dos y corrupción tienen ambos una conexión y están en la misma investigación, son frutos de la misma acusación (delación). Por lo tanto, no tiene sentido que los testimonios sean recogidos en foros diferentes, como el Tribunal Supremo o el TSE, sustentó.

Nueva interpretación de la “caja dos”

Azevedo recuerda que, a pesar de que el Tribunal Supremo juzga de cien mil casos al año, “lo cual es absurdo”, es probable que se cree un grupo de trabajo dentro del tribunal, como ocurrió en el ensayo de la Acción Penal 470 (refiriéndose el caso de Mensalão), para evitar que los delitos prescribieran. El delito de corrupción prescribe a los 20 años para cualquier persona que sea funcionario y 16 años para el resto de los acusados; el lavado de dinero prescribe a los 10 años; el delito de la caja de dos, en 12 años.

−No creo que el STF deje que estos delitos prescriban, incluso por el clamor que produce la Lava Jato−, cree Azevedo.

El uso de la caja dos (fondos ilícitos), al menos en el caso de aquellos que tienen foro privilegiado, en la actualidad no representa una amenaza para el político. De acuerdo con una encuesta realizada por la Fundación Getúlio Vargas (FGV) de una muestra de una quinta parte de las acciones criminales de los últimos 10 años, los casos de cajas dos representan sólo el 0.5% del total. DE 2011 hasta 2016, ningún político fue condenado por “falsedad electoral” en el Tribunal Supremo.

El abogado Conrado de Almeida Prado señala que no existe ningún impedimento para que el Tribunal Supremo decida a incluir a más de un relator en los procesos de Lava-Jato con el fin de dar más velocidad al juicio, tanto en el caso de las acciones más recientes como en las anteriores.

−Eso depende del procedimiento interno. Hay un momento especial cuando hay encarcelamiento y el juicio tiene que ser más rápido, dijo.

“La República Federal de la Corrupción”

En otra información de la prensa brasileña, esta publicada en Estadão, en una entrevista realizada a Carlos Fernando, de la Lava jato, dice:

ESTADÃO: Muchos se sorprendieron por las revelaciones de Odebrecht. Esta práctica sistémica de la corrupción expuesta por el grupo, ¿era una exclusividad de esta empresa?

La noticia tiende a ser demasiado reduccionista. Al comienzo de la Lava Jato, limitaba la corrupción a Petrobras, lo que resultó ser incorrecto, como sabíamos desde el principio. Ahora hablan de una República Federal de Odebrecht. Nada más erróneo, porque Odebrecht es sólo una de las compañías que adquirieron poder político. Ni siquiera el mismo sector de los contratistas es el único; esta práctica se extiende por todo el espectro empresarial, tal como se revela, por ejemplo, mediante la Operación Zelotes (sobornos al Ministerio de Hacienda).

Al final, lo que tenemos es que cuando Marcelo Odebrecht salía por una puerta de un gabinete del poder, por la otra entraba otro empresario. Entonces, tenemos la República Federal de la Corrupción, que se extendía por todos los niveles de la federación y se distribuía democráticamente entre “Eikes” y “Marcelos”, entre todos los que podían pagar”.

Por lo tanto, todavía hay mucho que investigar en prácticamente todos los ámbitos de la actividad económica. Como dijimos el fin de semana, uno de ellos es el sector bancario. Y en el sector bancario, sabemos que un banco mantiene una relación especialmente estrecha con la República de la Corrupción.

Acento

 

17/04/2017