Antilavado de Dinero: Los GAFA son amenazas para el sector bancario

Los GAFA son amenazas para el sector bancario

 Ganem trabajó hace años para Visa y Paypal y también ha sido «startaper». Fue precisamente esta combinación, el hecho de que haya estado a ambos lados del negocio bancario, el tradicional de los medios de pago y el de los nuevos ecosistemas, lo que hizo que Capgemini se fijara en él. Ahora es vicepresidente e intenta resolver los problemas de los bancos con la medicina de las startups.

—El regulador bancario europeo se ha mostrado en contra de regular las fintech con el argumento de que se mataría la innovación. ¿Qué le parece?

—Lo importante es que haya un lugar donde se pueda innovar. A más regulación más limitaciones para la innovación. Es el sentido común. A nivel global creo que los reguladores están jugando un papel de colaboración entre sí en lugar de enfrentarse.

—¿Ni siquiera barreras de entrada?

—No. Las barreras ya las pone el mundo real, cuando se enfrentan con lo que está pasando, con la realidad, y es el mercado el que decide. Y cuando el producto de las startup crece es cuando se pueden integrar en un banco, que es el que aporta la escalabilidad, con la idea siempre de mejorar la vida de cliente ya que lo que no es normal, en los tiempos que corren, es que para hacer una gestión en un banco te pidan que te pases por la oficina. Los grandes bancos tienen escala y conocimiento y el mundo startup tiene experiencia y riesgo.

—Y, lógicamente se necesitan...

—Claro y los usuarios aprovechamos lo mejor de los dos, que es en torno a lo que gira todo, a la experiencia de cliente. En el mundo tradicional los bancos quieren controlar y, una vez que te controlan, te ofrecen productos. En el mundo nuevo es puramente transaccional y yo te doy acceso a mi servicio y te cobro algo por ello. Es el paradigma que hay que romper. Cada día hay un producto de los bancos que es ofrecido por una startup y lo hace mucho más barato, casi gratis, y más rápido. Y si sigue la tendencia los bancos irán perdiendo negocio.

Pero las startup tampoco viven en el paraíso ya que Uber, por ejemplo, tiene también problemas, y algunas de ellas se mueren porque cuando llega la escalabilidad algunas no aguantan. La oportunidad es aprovechar los productos de las startup y la experiencia de los bancos tradicionales, lo que crea la denominada banca o seguro de plataforma en la que, como si fuera un juego de Lego, uno es dueño de la base y luego cada uno de nosotros aporta.

Pero, por otra parte, está la teoría del cisne negro, o lo que es lo mismo, el problema en el que nadie hubiera pensado que consiste en que, hasta ahora, el regulador decía a los bancos que estuvieran tanquilos porque no le iba a dar licencias a otros y que sus datos eran solo suyos. Ahora, sin embargo, da licencias a los que las quieran fruto de la nueva directiva europea de datos que permite a los usuarios elegir a quien quieren que les pasen sus datos el banco.

Digo que esto es un cisne negro porque el regulador era el mejor protector de la banca y ahora se ha convertido en el mejor protector del consumidor. Otro cisne negro es el caso de un operador de telecomunicaciones, Orange, que decidió convertirse en un banco en Francia, un banco de plataforma usando la red que tenía de tiendas de telefonía. El tercer cisne negro son los GAFA, que son Google, Apple, Facebook, Amazon, a los que hay que añadir Microsoft, Alibaba y Tencent (los dos Amazon de China) y son la amenaza para el sector bancario.

«España es un mercado en maduración, y eso le hace que sea más interesante que el de otros países europeos»
—¿Y todos peleando por dar la mejor experiencia?

—Por supuesto.El que da la mejor experiencia se gana al cliente, que es transaccional. Y es lo que pasa en los bancos que, por ejemplo en mi país, en Francia, hace años que ya no ganan clientes porque las nuevas personas que acceden a los servicios bancarios quieren un banco de los nuevos.

—¿Y no cree que estas nuevas empresas tienen mucho poder y mucha información sobre nosotros, como es el caso de Amazon?

—En Europa tenemos un regulador que vigila, que da las mismas reglas de juego para todas las empresas. Las startup tiene el objetivo de blanquear la economía, mejorar la experiencia de cliente y hacer que la transacción sea gratuita ya que su negocio no está en la comisión por el servicio, sino en los datos que recoge de los clientes y que puede luego monetizar.

—Efectivamente, y eso le preocupa mucha gente, la confidencialidad..

—Comprar los datos no quiere decir que esas personas se vayan a convertir en clientes.

—¿Qué startup ha provocado un cambio mayor en la industria bancaria?

—Transferwise y N26, por ejemplo, dedicadas a las transferencias y a las tarjetas de crédito respectivamente. Han resuelto de forma local un problema que durante generaciones se había hecho de otra manera aplicando la tecnología. Y, lógicamente, de la tarjeta de pago se pasa al préstamo y N26 se alió con otra startup que se dedica al préstamo al consumo, United Credit. El fenómeno es imparable.

ALD/ABC

 

26/03/2018