El narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, conocido también como “Chupeta”, admitió ayer durante el juicio al mexicano Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo” que había exigido los asesinatos de al menos 150 miembros de bajo nivel de su narocartel en el área de la ciudad de Nueva York a principios de los años noventa.

Ramírez, testificando en el juicio, dijo que había ordenado al menos 150 asesinatos antes de su arresto en 2007, incluido el de una pareja y su hijo adulto en Fort Lee, Nueva Jersey, en 1994; y el homicidio en 1993 del narcotraficante Vladimir Biegelman en Mill Basin, Brooklyn.

El abogado defensor de Guzmán, William Purpura, le preguntó a Ramírez si había ordenado la ejecución de una mujer que operaba uno de sus escondites y “recibió cuatro disparos en la cabeza”.“Eso es correcto”, respondió el ex líder del cartel del Valle del Norte, que vendió cocaína al Cartel de Sinaloa de “El Chapo” en los años 90, destacó New York Post.

Ramírez se sometió a una cirugía plástica extensa para cambiar su rostro y evadir la cárcel, pero finalmente quedó atrapado al ser reconocido por su voz.

Ayer afirmó en la corte que normalmente mataban a personas por hablar de la organización, robar dinero o drogas. Al ser interrogado por Purpura, también admitió que había “siete u ocho” personas asesinadas por intentar secuestrar a su hijo.

Ramírez, ex alumno de economía, mantuvo un registro exhaustivo para documentar sus gastos, incluso por asesinato. Las entradas fueron tan precisas que detallaron el costo exacto de las ejecuciones, señalando, por ejemplo, que el homicidio de una persona sin nombre costó $338,776 dólares.

Ramírez también declaró que ayudó a “corromper a los agentes de la DEA mediante el suministro de prostitutas, regalos, apartamentos” a través de funcionarios colombianos.

Los jurados vieron fotos de muchos de sus hogares, con arte del destacado pintor colombiano Fernando Botero, $120 millones de dólares en efectivo y un yate que fue capturado por el gobierno de los EEUU luego de su arresto en Brasil en 2007.

Posteriormente fue extraditado para enfrentar cargos de narcotráfico y se declaró culpable en el tribunal federal de Brooklyn en 2010. Aceptó declarar contra Guzmán para reducir su condena, pero la defensa intenta desacreditar su testimonio.

Ayer los jurados escucharon luego a dos agentes de la DEA declarar sobre incautaciones masivas de cocaína en Brooklyn y Queens en 2002.

Por su parte, Guzmán enfrenta cargos por narcotráfico y conspiración de asesinato, con posible cadena perpetua si es condenado.

ALD/eldiariony

 

05/12/2018