En los juzgados de Pozuelo de Alarcón, imputado por defraudar 14,7 millones a Hacienda y, pese a que ese fraude le podría conllevar siete años de cárcel, se atrevió a reprochar a la juez Mónica Gómez Ferrer. "Si no me llamara Cristiano Ronaldo no estaría aquí", soltó.

Aquel día para muchos se rompió un vínculo, quizá el último. Hasta entonces, el egoísmo de Ronaldo se entendía parte de su fútbol, el motivo de muchísimos de sus goles. A partir de entonces, esa actitud se estableció inaceptable.

En sus nueve temporadas en el club blanco, el delantero había escuchado silbidos en el Santiago Bernabéu en media docena de ocasiones, pero éstos siempre acaban difuminándose. En los últimos tiempos, en cambio, después del fraude fiscal destapado y los demás miembros de la red EIC a través de los documentos de Football Leaks obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel, el hastío del público ya era definitivo. Tanto que su reclamación en la celebración de la última Champions se le volvió en contra. Tanto que no hubo reacciones cuando hace unos días se descubrió que negociaba su marcha a la Juventus.

"Quien no debe, no teme", contestaba Ronaldo a las primeras revelaciones de Football Leaks y mantendría esa actitud hasta la conclusión de su caso. Al final tuvo que declararse culpable de cuatro delitos fiscales y aceptar dos años de cárcel y una multa de 18,8 millones.

A las revelaciones y sus socios de EIC, de hecho, siempre respondió de la misma manera: con unas declaraciones altivas, en televisión o en Instagram.Riesgo en ItaliaCuando el 3 de diciembre de 2016, este periódico reveló que Ronaldo había desviado 150 millones de euros a una empresa pantalla en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas, su respuesta cumplió ese guion.

"¿Me ves preocupado?", contestó en una entrevista en La Sexta antes de repetir su "Quien no debe, no teme". Cuando el 13 de junio de 2017, EL MUNDO también reveló que la Agencia Tributaria le acusaba de defraudar 14,7 millones entre 2011 y 2014, su disposición no cambió. "A la gente le molesta mi brillo, los insectos atacan a las lámparas que brillan", escribió en Instagram.

Ese proceso, culminado con su declaración en los juzgados de Pozuelo de Alarcón, erosionó su imagen tanto o más que el propio fraude. Muchos otros jugadores, como sus ex compañeros Marcelo, Pepe, Coentrao o Xabi Alonso, o como Messi, Mascherano o Alexis Sánchez fueron denunciados por Hacienda sin que ese proceso les distanciaría de sus propios seguidores.

Ahora en sus manos está decidir cómo tributar en Italia, donde futbolistas como Francesco Totti o Alessandro Del Piero ya han sido perseguidos por utilizar compañías para gestionar sus derechos de imagen. Cuando llegó a España cambió sustancialmente el esquema fiscal que utilizaba en Inglaterra: cerró la empresa en Londres con la que tributaba por sus ingresos nacionales y decidió desviar todos sus beneficios a Islas Vírgenes Británicas. Acabó condenado por ello.

ALD/ElMundoes

 

10/07/2018