El fiscal de Nueva York que puso en aprietos a la intocable Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA) con el destape de un caso de corrupción que arrastró a decenas de funcionarios de países en una extensa red de corrupción declara que es impaciente –como clásico neoyorquino- para ver resultados, incluso cuando se trata de perseguir a estructuras del crimen organizado transnacional.

Marshall Miller, ex director de la División Criminal de la Fiscalía de Nueva York en el Distrito Este, que persiguió el caso de corrupción en la autoridad internacional del fútbol en el año 2015, asistió a una discusión en el Centro Woodrow Wilson para explicar el alcance del brazo de la justicia estadounidense para combatir las mafias y crimen transnacional.

En el panel también estuvieron la abogada neoyorquina, Carrie Cohen, del Centro Internacional de Justicia y también ex miembro de la fiscalía de Nueva York, además del analista Peter Schechter, de la organización Alta Mar, y ex director para América Latina del Centro Atlantic Council.

Para el ex fiscal Miller, quien en la actualidad dirige las investigaciones internas de una corporación de abogados, que litiga en casos de crímenes de cuello blanco, el caso de FIFA, donde aún se espera que concluyan los procesos de extradición con implicados, entre estos el del ex presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol, Reynaldo Vásquez; esperaría que el segundo semestre de este año se acelere el proceso en la Corte del Distrito este en Brooklin, Nueva York.

Miller con larga data en el Departamento de Justicia de Estados Unidos, explica que casos como el FIFA, donde aún falta enjuiciar a parte de los 41 implicados, la mayoría de países latinoamericanos, no se diferencia de otras estructuras criminales que utilizan la era digital y las facilidades de los sistemas financieros interconectados para mover dineros provenientes de actividades ilícitas.

“No hay una mayor diferencia entre FIFA, un sindicato, una estructura criminal como la MS-13 u otro tipo de organización para encaminar una investigación fiscal, el enfoque es encontrar una jurisdicción. Pero el gran desafío para el Departamento de Justicia y el gobierno federal es llegar a identificar a individuos y cómo estos obtienen esos dineros ilícitos que intentan legalizarlos con otros crímenes como el lavado de dinero”, explicó Miller.

Para la abogada Cohen, al ver una gran organización como la FIFA con un entramado global de intereses y acciones, la llave para el Departamento de Justicia es explorar la forma de trabajo de la organización y de ahí vigilar cuántas personas están involucradas en el trabajo, qué reglas rigen la estructura para luego perseguir el dinero que generan que al final es el que indica si proviene o no de actividades ilícitas.

“Así que no fijamos la atención en una industria específica, sino que vemos cómo llega el dinero y ese puede venir de lavado de dinero, narcóticos, terrorismo, el punto está en ver a estas industrias y los individuos que la conforman”, explica la ex fiscal Cohen.

Peter Schechter agrega que el caso FIFA muestra enormes complejidades, por ser una entidad que tiene una articulación de relaciones a nivel global con matices distintas en diferentes gobiernos de la región, en algunos casos goza de total inmunidad, en otros tiene leves restricciones, pero se agrava la situación porque también está inmiscuido el sector privado, con la asignación de derechos de transmisión de partidos, sobornos entre otras irregularidades que destapó el caso.

Los investigadores también señalaron, que los procesos de extradición como el del ex federativo Vásquez, y otros de países tan distantes como Argentina en el cono sur hasta Guatemala en la frontera norte de Centroamérica se han estancado en alguna parte por diferencias de enfoque comparativos de la justicia de Estados Unidos con las de los países latinoamericanos.

Pero en otros también se han traslapado las peticiones de extradición con procesos abiertos en las jurisdicciones locales, como el caso de Vásquez, quien ya fue sentenciado por el sistema judicial salvadoreño, por otros delitos, y por lo que la Corte Suprema de Justicia debe determinar el mecanismo para avalar la extradición.

En la corte de distrital de Nueva York aún sigue abierto el caso, que implica millonarios sobornos y trueques, que en su momento –con la captura en Suiza de 7 ex directivos de la organización mundial del fútbol en 2015- pasó a llamarse FIFA-Gate por alto quilataje del caso que se llevó por delante figuras empresariales, ex políticos y prominentes gestores del deporte rey.

ALD/ElSalvador

 

28/06/2018