La privilegiada ubicación geográfica de Venezuela para el comercio con Estados Unidos y Europa, al estar bordeada por el Caribe y el Atlántico y estando a menos de tres horas de vuelo de Miami, la ha ayudado a convertirse en un verdadero paraíso para el narcotráfico.

En los últimos años el país gobernado por Nicolás Maduro se ha posicionado como la mayor autopista de droga del mundo. Tan así que ha llegado a ser considerado “de gran importancia” para el tránsito y envío de cocaína por vía aérea, terrestre y marítima, de acuerdo con informes recientes del Departamento de Estado estadounidense.

De hecho, el subsecretario de Estado para Asuntos Antinarcóticos de Estados Unidos, William Brownfield, asegura que más de la mitad de la droga colombiana toca territorio venezolano antes de partir.

Y es que desde los estados fronterizos con Colombia se mueve una cantidad ingente de droga destinados al Caribe, Centroamérica, Estados Unidos, África Occidental y Europa; al punto que el organismo norteamericano tiene “indicios” de que durante el pasado 2017 el envío de narcóticos provenientes de la cuna de la “revolución bolivariana” pudo haber aumentado. Mientras que una investigación de la oficina de Supervisión del Congreso de Estados Unidos (GAO) apunta a que en la última década los grupos dedicados al narcotráfico quintuplicaron los envíos anuales de cocaína desde la nación petrolera hacia Europa y Estados Unidos.

Todo ello ha llevado a analistas, dentro y fuera de las fronteras, a afirmar que los traficantes lograron corromper a las fuerzas castrenses. Y aunque el Gobierno niega que sus fuerzas militares, como institución, hayan sido seducidas por los cárteles, el diputado a la Asamblea Nacional y presidente de la Subcomisión Antidrogas, Antiterrorismo y Delincuencia Organizada, José Luis Pirela, concuerdan con quienes aseveran que sí ha sido así.

“Por territorio venezolano transitan anualmente 110 mil toneladas de drogas”, menciona.

A su juicio, esto se debe a los “evidentes” vínculos de personalidades ligadas al Alto Gobierno con los carteles del narcotráfico colombiano y mexicano, y que han sido corroborados por los distintos casos internacionales descubiertos por las autoridades antinarcóticos de EEUU y Europa.

Entre México y Colombia

Las palabras de Pirela pueden confirmarse si se revisan las investigaciones que se llevaron a cabo tras la caída de Joaquín “El Chapo” Guzmán y la detención de los sobrinos de la “primera combatiente”, Cilia Flores, en Honduras.

En primer lugar, la aprehensión de El Chapo dejó ver las conexiones del Cartel de Sinaloa con Venezuela. Según el Departamento de Estado, el capo mexicano habría estado en el país en septiembre de 2015 debido a que su organización criminal usa a esta nación para transportar grandes cantidades de droga provenientes de Colombia.

Lo que concuerda con el artículo publicado por el diario mexicano El Universal, en junio de 2013, que llegó a afirmar que “el juzgado quinto en materia de procesos penales federales del estado de México, en la decisión dictada el 23 de junio de 2009, revela que varios de los aviones que durante el juicio fueron mencionados como parte de la flota del Cartel de Sinaloa coinciden con las mismas siglas y características de una serie de aeronaves que entre 2005 y 2006 iban y venían sin problema por el aeropuerto más importante del país ”, en alusión al aeropuerto internacional de Maiquetía.

Mientras que, según reportes de las autoridades de inteligencia de Colombia, el neogranadino Daniel “El Loco” Barrera, capo de la droga detenido en Táchira en 2011, contaba con dos pistas clandestinas en Venezuela para transportar droga a sus socios del Cartel de Sinaloa.

Además, las detenciones en territorio venezolano de Jorge Cifuentes, líder de la organización Cifuentes Villa, considerada el principal nexo del Cartel de Sinaloa con Colombia; y la de Sergio Barragán alias “El Grande”, también revelarían los lazos que tendría esta banda en Maracaibo, según información suministrada por alias “El Grande”.

De acuerdo con los datos que aportó entonces, “en la indagatoria bajo la figura de testigo colaborador aseguró que para su operación sobornaban a funcionarios de la terminal de Toluca donde bajaban aviones Grumman provenientes de Maracaibo, Venezuela, cargados con más de tres o cuatro toneladas de cocaína”, citaron medios mexicanos.

Pero quizá la revelación más importante que hiciera Barragán sobre el país fue que “los aviones salían de Maracaibo con conocimiento de diversos Generales del Ejército de Venezuela y también del Turco”, en referencia a Walid Makled, como se recuerda al capo capturado en territorio colombiano y extraditado a Venezuela en 2010. Y este mismo personaje ha sido uno de los que más prenda ha soltado en cuanto a las presuntas conexiones del Alto Gobierno venezolano con el narcotráfico. Durante su estancia en la cárcel de La Picota en Bogotá, expuso públicamente el nombre de militares de alto rango, gobernadores y hasta a la figura del extinto presidente Hugo Chávez, como cómplices de sus fechorías.

Su nombre se relacionó directamente con la incautación de las 5.6 toneladas de cocaína retenida en México y provenientes, según las autoridades mexicanas, de Venezuela. Afirmó que ese avión “no pude cargarlo yo sólo; si yo voy a pagar por ese avión tienen que pagar los responsables de ese aeropuerto, que es el general Rangel Silva, que es el comandante general de Guardia Motta Domínguez, igualmente Hugo Carvajal, que son los responsables del aeropuerto”, en declaraciones ofrecidas a Univisión.

Sus afirmaciones establecen los nexos que existen en esta suerte de triangulación entre las Farc, los carteles mexicanos de la droga, en especial el de Sinaloa, y Venezuela. Makled expuso con lujos de detalle como desde el estado Apure salen entre cinco y seis aviones cargados de droga que es procesada en laboratorios de la zona al igual que de Maracaibo, donde también existen estos centros de operación del narcotráfico, tal y como señalaría alias “El Grande” hombre de confianza del Cartel de Sinaloa, tras su detención en México.

La ruta de la droga

Durante los últimos dos años los decomisos llevados a cabo por las autoridades venezolanas indican que la mayor cantidad de incautaciones de narcóticos se ha producido en Zulia, Táchira, Mérida, Apure, Vargas y Anzoátegui, de acuerdo con los procedimientos reportados por el Ministerio Público.

Un factor común en la mayoría de estos estados del país es que recientemente se han llevado a cabo decomisos de importancia en los que el cargamento era transportado por militares activos, y a menudo en vehículos oficiales. Pero de todas estas regiones venezolanas la que ha sonado con más fuerza por su vinculación con el narcotráfico es Apure.

Sobre este territorio llanero, del que Makled aseguraba que “salen varios aviones con drogas” a la semana, investigaciones periodísticas han reseñado cómo pasan los estupefacientes en tanto se ha convertido en un escondite temporal de los narcóticos.

Incluso, el parlamentario alega que existe “una cantidad importantísima de envíos que salen desde Apure, que se han podido detectar en los últimos casos de operaciones de narcotráfico”. “Con la permisividad y la vista gorda del Gobierno, se ha instalado la presencia de las narcoguerrillas del ELN y la disidencia de las FARC en estos estados, así como en Barinas, Amazonas y Táchiras y toda la región fronteriza con Colombia”, recalca Pirela.

El problema en el estado apureño es de tal magnitud que hasta el propio gobernador oficialista Ramón Carrizales ha llegado a admitirlo. “Es necesario atacar otros elementos asociados al narcotráfico, uno de ellos es la legitimación de capitales, la compra de fincas en el eje fronterizo. Eso tiene que investigarse y se tiene que estar encima, porque es una manera de crear plataformas donde aterricen con seguridad aviones del narcotráfico”, declaró ante los medios en 2014.

No obstante, uno de los escenarios para la exportación de droga desde Venezuela que mayor conmoción causa es el aeropuerto internacional de Maiquetía, por ser la terminal aeronáutica más importante de la nación. Solo durante 2017, este escenario fue protagonista en al menos 10 ocasiones de noticias de individuos que intentaban pasar narcóticos de diferentes e ingeniosas maneras.

Pero fue en 2013 cuando se conoció uno de los casos de mayor impacto en la opinión pública sobre este puerto aéreo, cuando un vuelo de AirFrance proveniente de Maiquetía fue interceptado en París con 1,3 toneladas de cocaína. A este se une la de una nave privada que partió de la ciudad de Valencia, estado Carabobo, y que solicitó aterrizar en Islas Canarias. La nave llevaba droga y fueron sus propios pilotos los que explicaron a las autoridades españolas que fueron obligados a despegar del aeropuerto venezolano para transportar el cargamento hasta Sierra Leona. Sin embargo, desde el aire se comunicaron con Interpol, quienes lo guiaron a través de la aviación civil ibérica hasta aterrizar en la isla.

Y fue justo desde este aeropuerto desde donde partieron los sobrinos Flores con el cargamento de 800 kilos de drogas hacia Honduras, que tenían como destino los Estados Unidos.

“En Venezuela hay al menos 15 casos de personalidades ligadas a poderes públicos que han sido capturados y el Gobierno no se ha dado a la tarea de dar una explicación, como tampoco lo ha dado sobre la cantidad de operaciones que se producen en el territorio, ni de la gran cantidad de laboratorios en la frontera, ni de la presencia del tráfico de droga en el país por parte de la narcoguerrilla colombiana”, dice Pirela.

Pero mientras todo esto ocurre, ante el mutismo del Ejecutivo, los venezolanos han visto convertirse a su país en uno de los territorios más violentos del mundo, donde el crimen organizado marca la pauta y las calles ya no son seguras para el ciudadano común.

Aviones con toneladas de droga que presuntamente fueron embarcadas en el principal aeropuerto del país, militares de alto rango acusados de tener vínculos con los grandes carteles de la droga, dos familiares de la pareja presidencial detenidos en Nueva York por conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos o un matrimonio “perteneciente a una organización criminal venezolana” detenidos en Europa con un gran cargamento de cocaína negra, son solo pequeñas pruebas de que el país se ha transformado en un estado mafioso.

ALD
 

10/05/2018