Marcelo Balcedo es un ingeniero que “heredó” de su padre la conducción del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (SOEME).

Fue detenido el pasado 4 de enero en una de sus lujosas chacras (fincas rurales) en Uruguay, acusado de lavado de dinero y asociación ilícita. Hasta ahora, la justicia ha encontrado 19 propiedades a su nombre, 38 vehículos (la mayoría de alta gama), una aeronave, una lancha, una moto de agua, una embarcación y tres cuatriciclos, entre otros.

Además, se le incautaron alrededor de USD 7,5 millones en cajas de seguridad, la cifra en efectivo más grande en la historia de Uruguay. Todo esto en el marco de una investigación por lavado de dinero y asociación ilícita que tramita en Argentina el juez federal Ernesto Kreplak. La búsqueda aún no ha terminado, y las autoridades suponen que hay aún más.

El juez Kreplak pidió su extradición para procesarlo e intentar repatriar todos los bienes incautados. Este viernes la solicitud, que también implica a la esposa de Balcedo, Paola Fiege, fue recibida por la Cancillería uruguaya.

Por un lado, la justicia cree el caso puede estar relacionado con narcotráfico, ya que difícilmente se puede acumular toda esa fortuna solo robando el dinero de su sindicato. Por otro, comenzaron a salir a la luz distintas maniobras del sindicalista que indicarían una defraudación al gremio que encabeza.

Luego de una auditoría a la mutual (órgano del sindicato que se encarga de la prevención de riesgos y de cubrir accidentes de trabajo y enfermedades), se conoció que su sindicato les prestaba dinero a los trabajadores con tasas de interés usureras, con porcentajes entre 70 y 108%. Al descubrir esto, el Ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires ordenó frenar los préstamos de dinero a los trabajadores.

Mientras tanto, Balcedo permanece detenido en la cárcel Central de Montevideo, a la espera de que la justicia argentina y la uruguaya terminen con los trámites para su extradición.

En el olvido quedó el casi medio millón de dólares en efectivo, así como las armas y municiones que se encontraron en el momento de su detención. Tampoco muchos recuerdan las incrustaciones de piedras preciosas en los dientes de su mujer.

Además, las autoridades hallaron una especie de zoológico ilegal con animales exóticos que tenía el argentino en su chacra, y todavía no se pudo comprobar si en sus viajes al Caribe, con jets privados, depositó dinero en algún paraíso fiscal.

El escándalo también salpica a su madre, Myriam Chávez, quien se supo que es propietaria de una mansión valuada en USD 3 millones en la Patagonia Argentina, y que posee una empresa offshore que figura en los Panamá Papers con dirección en Florida, Estados Unidos.

Todos estos detalles de la vida excéntrica de Marcelo Balcedo se parecen más a la de un narcotraficante latino que a la de un sindicalista. Aunque vale la pena aclarar que no es el único, y que su caso se da en el marco de un pleito de fondo que adelanta el Gobierno argentino contra la corrupción de muchos sindicalistas que llevan una vida de magnates millonarios cuando, teóricamente, son los encargados de defender los derechos de los trabajadores

ALD/Wradio

28/01/2018