Se le atribuye a Malcom X (1925-1965), el activista radical estadounidense de color, la frase “Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido” frase que en esta introducción deseo ligar a la de “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad” de Joseph Goebbels (1897-1945), ministro de Propaganda de Adolf Hitler. 

Ni Malcom X ni mucho menos Goebbels son referencias personales; tampoco fuentes de inspiración. Pero las dos frases que se les atribuyen me vienen muy bien para hacer la introducción de este relato.

Estos días pasados distintas noticias sobre “atentados terroristas” en Europa nos han conmovido a todos los ciudadanos, han provocado que algo se remueva dentro de nuestro ser, en concreto esto lo ha provocado el atentado de Londres en donde ha perdido la vida un compatriota, Ignacio Echeverría, al enfrentarse a tres asesinos por defender a terceras personas.

Toda mi admiración hacia él. Descanse en paz.
Cada vez que vemos un vídeo, una fotografía, nos produce una emocionalidad. Los sentimientos que nos provoca pueden ser desde la indiferencia, hasta marcarnos de por vida y condicionar nuestros hábitos, forma de pensar y hasta nuestro proceder. Pueden cambiar nuestro presente y futuro, y puede hacerlo a mejor, a peor. A veces creemos que a mejor para nosotros y a peor para los demás, o a la inversa a peor para nosotros y a mejor para los demás. Un absurdo.
 
Si esa fotografía, si esa imagen o vídeo, va acompañado de música, del relato de alguien o de risas o llantos, de estruendo o el más absoluto silencio, la sensación que nos produce puede ser “más marcada” si cabe, siendo esta la que sea, positiva, negativa, de rechazo o de atracción.
Comentado esto, ¿saben ustedes quienes son en este momento algunos de los que mejor han entendido esto, y se sirven de este fenómeno para sus propósitos?
 
¿No lo saben?
Pues yo se lo digo: Al-Qaeda y el Daesh.
Algo que es grave, pero que es más grave, porque, ¿saben ustedes quién le hace esta estrategia a los terroristas de Al-Qaeda y el Daesh?
Igualmente se lo digo, se la hacemos nosotros. Usted, yo, y, por supuesto, los medios de comunicación occidentales.
Déjenme que les ponga ejemplos, porque la mayoría de las personas que lean este relato no se encuentran familiarizadas con el terrorismo internacional, aunque en muchas ocasiones las acciones que se le atribuye en Europa sean cometidas por ciudadanos europeos, residentes en Europa, o de paso por Europa, como residentes o refugiados.
 
1“La importancia de ser los primeros”
Estos días hemos estando oyendo de forma machacona que se han cometido atentados en Europa, cuando esto no es así en todos los casos.
Por el contrario, en los meses de mayo y junio se han cometido infinidad de atentados terroristas en África y Asia. Y de la gran mayoría de estos, el ciudadano de a pie ni se ha enterado.
Es más, si estaba viendo un telediario y comentaban una noticia a este respecto esos segundos ustedes se desconectaban del telediario (aprovechando para mirar el móvil, comentar algo a su pareja, ir al baño, etc., y así, hasta que de nuevo llegase otra noticia que les haga volver a una escucha activa o atención voluntaria).
Esto los medios saben que ocurre y, por lo tanto, emplean técnicas para captar su atención en los asuntos que consideran deben de ser prioritarios como los de las cosas de aquí (los negritos y chinitos de países que no se sabe situar en el mapa venden poco por desgracia).
Por lo tanto, ¿saben ustedes que hacen los medios occidentales, es decir europeos, es decir de España? Pues se lo explico con gusto: ponen énfasis en la emocionalidad del relato que no importa contrastar, que no hay que dejar  que se enfríe ni dejar que lo explique un verdadero experto.
Por el contrario, lo que hay que hacer es dar la noticia los primeros, buscar testimonios del lugar donde se ha producido la “noticia” y sean estos de quienes sean, no importa quien, ni como, ni porqué, y sobre todo tener una mesa de tertulianos que opinan de famosos, política, geoestrategia, economía y terrorismo. ¡Qué “cracks”!
 
2. “La importancia de denominar con exactitud cada acontecimiento y a los individuos que participan en el mismo”
Un terrorista no es lo mismo que un delincuente, aunque ambos pueden atacar a la población, quitar vidas con un cuchillo, al volante de una furgoneta o camión, y reivindicar la acción diciendo que es un soldado del Daesh.
La diferencia entre el terrorista y el delincuente es que el primero pertenece a una organización. Es decir, tiene vinculación con la misma, conoce a otros terroristas y la organización a él.
Está entrenado, su acción requiere planificación en la mayoría de las veces (como ocurrió en el Bataclan de París o en el Manchester Arena), recursos técnicos y logística.
El delincuente que se inspira en el Daesh no tiene entrenamiento. No tiene vinculación o relación con la organización y, por supuesto, no lo conocen en la misma (ver cuatro vídeos o leer un manual no es radicalizarse es inspirarse).
Pueden juntarse varios delincuentes para cometer una acción de inspiración terrorista, pero no por ello son terroristas. Son delincuentes que, de igual forma, podrían haber salido a atracar una tienda o a violar a una mujer.
El terrorista siempre es radical, mientras que el radical no por fuerza debe de ser un terrorista.
Por eso es tan difícil controlar a los radicales cuando son ciudadanos europeos y son todo derechos los que tienen hacia su persona.
Ni los delincuentes que arrebataron la vida a Ignacio Echevarría, entre otras personas, ni el individuo, que dos días después atacaba con un martillo a una patrulla estática de policías en Paris en la Plaza de la Catedral de Notre Dame, son terroristas, por mucho que los medios de comunicación se empeñen en calificarlos de esta forma.
Los medios ejercen tanta presión mediática que dicen que “esta cambiando el concepto de terrorismo”. O dan por acciones terroristas las que Daesh y Al-Qaeda invitan en manuales a llevar a cabo, como las ya conocidas de atacar con un cuchillo o atropellar a ciudadanos con un vehículo o camión.
Siendo una misma acción prácticamente igual, no tiene la misma denominación. Todos los días nuestros policías se enfrentan a delincuentes armados con cuchillos y machetes, y en muchas ocasiones nuestros agentes son arrollados en acciones de seguridad ciudadana por vehículos que se dan a la fuga, conducidos por perturbados o personas intoxicadas por alcohol, drogas o ambas sustancias combinadas.
Con un machete no se apuñala.
Se corta o golpea.
En Londres no hubo ni dos ni tres atentados el día del puente, hubo dos acciones llevadas a cabo por tres individuos o delincuentes.
La policía no mato a los terroristas, batió o neutralizo a los atacantes, y así un largo etcétera.
 
3¿Por qué publico este relato en Confilegal?
Este relato esta publicado porque usted no debe de ver según que cosas como lejanas o que nunca me podrían suceder cuando por el contrario estoy seguro de que se ha preguntado:  Y si estuviese yo allí o me viese involucrado en una acción de esta que haría, ¿como actuaría?
Dos horas antes de la acción criminal en la que Ignacio Echevarría fue asesinado defendiendo a ciudadanos a golpes con su monopatín contra los tres atacantes, la policía metropolitana londinense publicaba en sus redes sociales que en caso de atentado uno debe de “Huir, esconderse y llamar”,lo contrario de lo que hizo nuestro compatriota, quién evito muchas más muertes con su heroica y ejemplar forma de comportarse, que a todos nos entristece, pero que, a su vez, nos llena de orgullo (se que es una mezcla rara de sensaciones)
 
Por lo tanto y el motivo por el que comparto este relato con ustedes es el de que reacciones ante y con los medios de comunicación, prensa y sobre todo ustedes actúen bien en internet o con su “WhatsApp”
Con los primeros les invito a que no se dejen llevar así como así y a que se opongan al amarillismo y al sensacionalismo, ya que aunque son otros los que ejercen el control y usted es el espectador, usted tiene la facultad de desconectarse, de apagar la televisión o no visitar según que páginas de Internet.
Con sus redes sociales y el “WhatsApp” es usted quién controla. Es usted quién decide que comparte, y qué comentarios hace al respecto.
Cada vez que un delincuente o tarado se inspira en Europa para llevar a cabo una acción criminal inspirado en el Daesh o Al-Qaeda, estos se frotan las manos porque sin estar en el sitio, sin estar en la acción, sin saber quién la ha ejecutado, ni cómo ni porqué, esperan a que les llegue la información para reivindicarla como suya. Información que dan nuestros medios y magnificamos nosotros.
 
Esto, tenemos que tenerlo claro, “da alas” a delincuentes, a trastornados o a personas que, de pronto, se les cruza el cable, y que buscan protagonismo o justificar algo que saben que es malo, inútil y terrible, en una acción con las que se autoengañan.
El Daesh está acabado. Sobre el terreno está bajo mínimos. Por eso intensifica la guerra mediática. Publicando noticias, consignas y manuales dice tener un ejército de soldados, cuando lo cierto es que, con pedigrí, tiene los terroristas contados.
Cuenta, eso sí, con un montón de delincuentes que se inspiran en ellos y que pasan a la acción motivados, en parte por estas consignas y manuales de internet, pero en una mayor parte, por la forma errónea de comunicar de la prensa y por cómo les hacemos el juego los ciudadanos a unos terroristas que entienden mejor que nosotros cómo se comportan las personas, y lo inconscientes que a veces  somos.
Y se valen de nuestras debilidades para convertirlas en su mayor fortaleza.
Les invito a que reflexionen sobre ello.
 
 
 
Confilegal
 
 
12/06/2017