Ya estaba cantado que Eduardo Ghisays Manzur sería llevado ante un juez para imputarle cargos por lavado de activos y enriquecimiento ilícito. Lo dijo el lunes pasado el fiscal Néstor Humberto Martínez y la audiencia está programada para este miércoles en la mañana.

Su hermano, Enrique Ghisays Manzur, aceptó la responsabilidad de haber sido el hombre que “lavó” los US$6,5 millones que le pagó Odebrecht al exviceministro Gabriel García Morales, a cambio de direccionar la licitación del contrato Ruta del Sol Sector II. Enrique Ghisays admitió que lo hizo a través de una sociedad de papel creada por él y por su hermano Eduardo solo con ese propósito.

Los Ghisays son señalados por la Fiscalía de haberse prestado para legalizar en Colombia los sobornos pagados a García Morales, por medio de la compañía offshore Lurion Trading que fue registrada en enero de 2010 en Panamá.

Estos dos hermanos optaron por blanquear millones de dólares de sobornos de Odebrecht para salir de la bancarrota: así lo afirmó la Fiscalía, que al revisar las declaraciones de renta y las finanzas de Eduardo y Enrique Ghisays encontró que en 2010 sus números pasaron de estar en rojo a tener un incremento notorio en su patrimonio de US$750.000. Era un giro de la sociedad Valores Bancolombia y, luego se vino a conocer, era la tajada que les correspondía del “favor” que le hicieron a García Morales.

Eduardo y Enrique Ghisays Manzur son descendientes de una tradición libanesa. Su familia llegó a mediados del siglo XX a Cartagena y, con el paso del tiempo, logró abrirse espacio entre la excluyente sociedad cartagenera. Sus padres, Enrique Chedud Ghisays y Rosita Manzur de Ghisays suelen figurar en las páginas sociales de El Universal, el periódico local más importante.

A esta familia pertenecen empresas como la inmobiliaria G y G Consultores, cuyo representante legal es Enrique Ghisays Manzur; o Inversiones Akbar, otra inmobiliaria que maneja Rosita Manzur de Ghisays. Esta familia ya había tenido al menos una sociedad en Panamá antes de Lurion Trading, llamada L’Esplanade, que se abrió en 1981 y se disolvió en 1997.

Antes de verse involucrados con el tema Odebrecht, Eduardo y Enrique Ghisays Manzur ya habían enfrentado dos quiebras. Los negocios de su familia y los círculos de amistades que hicieron desde temprana edad años fueron su respaldo, y con esos amigos después se rencontrarían. Como con Gabriel García Morales. En Cartagena, los Ghisays no son conocidos como grandes empresarios, como se ha dicho.

No son, por ejemplo, tan conocidos como Juan Manuel Barraza, un hombre identificado en la ciudad amurallada como empresario exitoso y por su excelente relación con los gobiernos de turno. Barraza ya fue a rendir entrevista a la Fiscalía porque en años recientes hizo negocios con García Morales.

De la información que reposa en la Superintendencia de Notariado y Registro se tiene que los Ghisays Manzur no poseen muchos bienes. Enrique Ghisays, por ejemplo, tuvo tres lotes en una urbanización de Cartagena llamada Buenavista, pero los vendió a terceros.

A nombre de Ghisays Manzur y Cia, una compañía que funcionaba en el sector de la construcción pero que ahora está en liquidación, estuvo el apartamento 501 del edificio El Nogal Reservado en Bogotá, pero ese apartamento terminó embargado en 2003 por la hipoteca que se debía en Bancafé. En 2006, en un remate, quedó en manos de Carlos Suárez Barón: el mismo hombre que se encargó de la liquidación de Ghisays Manzur y Cia. En 2013 volvió a ser de Enrique Ghisays, y un año más tarde lo vendió.

El caso Odebrecht

En los negocios de los Ghisays, al menos oficialmente, quien principalmente han figurado son Enrique Ghisays y Rosita Manzur de Ghisays. El nombre de Eduardo Ghisays Manzur poco o nada aparece. En la Fiscalía esperan que él, al igual que su hermano, acepte cargos este miércoles, pues Enrique Ghisays ya admitió que la empresa que él y su hermano crearon en Panamá, Lurion Trading, surgió solo para “lavar” el soborno de Odebrecht. Enrique Ghisays admitió también que viajó hasta Miami a la oficina de abogados Akerman junto al director de la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, Luiz Eduardo da Rocha Soares, conocido como "Toshi". Este directivo era el encargado de armar la compleja red de cuentas bancarias en el exterior y sociedades para pagar sobornos en todo el mundo.

Enrique Ghisays se dirigió a Akerman porque esa fue la indicación de Odebrecht. No se trata de cualquier bufete: Akerman LLP tiene su oficina en Miami en el Three Brickell City Centre (sureste de la ciudad) y se promociona como una compañía fuerte en el tema de servicios financieros y el sector de la finca raíz, y “por una práctica diversa en América Latina”. Tiene más de 650 abogados y 24 oficinas en todo Estados Unidos, en ciudades -además de Miami- como Austin, Chicago, Las Vegas, New Orleans, Nueva York y Washington D.C. Con esa asesoría legal, Eduardo y Enrique Ghisays crearon Lurion Trading en Panamá como suelen crearse las sociedades anónimas en ese país: a la sombra de una firma local de abogados. En este caso, de G y R Abogados.

De igual modo, Odebrecht asesoró al socio del exviceministro García Morales para que estableciera una cuenta en la banca privada de Andorra, con el propósito de poder hacer los desembolsos clandestinamente y así evitar sospechas.

En ese paraíso fiscal fue donde se desembolsaron en seis giros los US$6,5 millones que Odebrecht le pagó a García Morales, entonces director encargado del Instituto Nacional de Concesiones, para que este amañara la licitación de la Ruta del Sol Sector II, un contrato que valía más de $2 billones. García Morales fue detenido en enero de este año a raíz de este proceso y admitió haber recibido el soborno de Odebrecht.

Los Ghisays, explicó la Fiscalía en la audiencia de imputación de cargos de Enrique Ghisays, abrieron cuentas en bancos de Estados Unidos para transferir desde Andorra el dinero y luego poder realizar una serie de inversiones -bajo indicaciones del exvicemnisitro García- en sociedades de Panamá, Colombia y Estados Unidos. Fue así como, en 2010, los Ghisays camuflaron US$2 millones de los US$6,5 millones del soborno de Odebrecht en Pacific Infrastructure, un vehículo de inversión de Pacific Rubiales que preside el exviceministro de Transporte Juan Ricardo Noero.

El 17 de enero de este año, cinco días después de que Gabriel García Morales hubiera sido detenido por el caso Odebrecht y dos días después de que hubiera aceptado cargos, Juan Ricardo Noero le envió un reporte a la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) advirtiéndole que, en 2010, cuando Pacific Infrastructure buscaba inversionistas para un proyecto, Lurion Trading (la empresa de los Ghisays) se había unido a la sociedad con US$2 millones. “Jamás pensamos que ese dinero pudiera ser producto de un soborno, no teníamos ni siquiera sospechas”, dijo este año Noero, quien rindió interrogatorio el 23 de febrero pasado para explicar cómo se había dado ese negocio.

Así entraron a Colombia los sobornos de Odebrecht

Enrique Ghisays aceptó que, a cambio de US$750.000, legalizó los US$6,5 millones que Odebrecht le pagó en sobornos al exviceministro de Transporte Gabriel García Morales.

Enrique Ghisays Manzur pasó a hacer parte del escándalo de corrupción más grande que haya sacudido a Latinoamérica, llamado Odebrecht, como el empresario que “lavó” el soborno de US$6,5 millones que esa constructora le pagó a Gabriel García Morales, entonces viceministro de Transporte. García Morales admitió haber recibido el dinero a cambio de amañar la licitación de la Ruta del Sol Sector II, contrato que obtuvo la multinacional en diciembre de 2009, y fue detenido en enero pasado. Dos meses después se vino a saber que fue gracias a los hermanos Enrique y Eduardo Ghisays que ese soborno entró a Colombia.

En la audiencia de imputación de cargos que se realizó este lunes, Ghisays no solo aceptó su responsabilidad, sino que aceptó también colaborar con la justicia. Por eso fue más fácil descifrar que el 20 de enero de 2010, en Panamá, Enrique Ghisays creó la empresa Lurion Trading junto a su hermano Eduardo y que le cobraron a García Morales, amigo personal suyo, una comisión de alrededor de US$750.000 a cambio de legalizar los sobornos que pagó la constructora brasileña por direccionarles el contrato de más de $2 billones.

La investigación de la Fiscalía se centra en la colaboración que entregaron a la justicia colombiana tres directivos de Odebrecht: Luiz Antonio Bueno Junior, expresidente de la constructora en Colombia; Luiz Antonio Mameri, presidente para América Latina, y Luiz Eduardo da Rocha Soares, quien tenía el alias de Toshio y era director de la División de Operaciones Estructuradas en Brasil, la oficina desde la que se despachaban los sobornos a cuentas en paraísos fiscales. Según los investigadores, fue Luiz Bueno quien le indicó al exviceministro García Morales que debía contactarse con empresarios que tuvieran la capacidad de crear sociedades en el exterior para así recibir los sobornos.

“Gabriel Ignacio García Morales, cartagenero de nacimiento, conocía ampliamente a los empresarios que podían cumplir con los requerimientos de los funcionarios de la empresa brasileña. Ubicó a los hermanos Enrique José y Eduardo Assad Ghisays Manzur, a quienes conocía de vieja data como compañeros de estudio, luego en el campo empresarial y con quienes sostuvo negocios. Enterados del asunto, deciden participar en el mismo, de manera particular acá el indiciado (Enrique Ghisays)”, dijo en la audiencia la fiscal del caso.

La orden, aseguró la Fiscalía, fue que Enrique Ghisays debía viajar a Miami para reunirse con Toshio, encargado de repartir los sobornos en Odebrecht. El directivo le dijo que fuera a las oficinas de la firma de abogados Akerman Center, donde le ayudaron a crear la sociedad offshore panameña Lurion Trading y una cuenta en la banca privada de Andorra. Por esta vía, los hermanos Ghisays quedaron como titulares de la cuenta a la que se giraron los US$6,5 millones que le pagaron a García Morales por direccionar la licitación de la Ruta del Sol.

Según el organismo investigador, el mismo Enrique Ghisays confesó cómo los movimientos financieros fueron “finamente planeados”. Los US$6,5 millones se entregaron en seis giros en 2010, cuando Odebrecht ya se había hecho al contrato de Ruta del Sol: el 2 de marzo por US$2 millones; el 8 de marzo por US$500.000; el 27 de abril por US$2,5 millones; el 7 de julio por $685.750; el 16 de julio US$684.250 y el 3 de septiembre por US$130.000. Asimismo, la fiscal del caso explicó la forma en que trasladaron esos millones de dólares en cuatro transacciones a una cuenta en Estados Unidos del banco USB de Miami y luego a otras sociedades en el exterior y en Colombia entre 2010 y 2011.

“El 11 de junio de 2010 hubo un retiro por US$4 millones. El segundo fue el 20 de agosto de 2010 por US$1,5 millones. El 28 de enero de 2011 fue el tercero y se hizo por US$850.000. Y el último fue el 22 de diciembre de 2011 por US$130.000, dando como saldo total US$6.480.0000. Lo que indicaría que faltarían US$20.000. Según las explicaciones que dieron, es un abono que se dejó para el mantenimiento y administración de la cuenta”, precisó la Fiscalía.

Gracias a la información que, por primera vez en la historia, entregó Panamá sobre los movimientos de una sociedad creada en su territorio, y con correos y extractos bancarios aportados por Enrique Ghisays, se demostró la forma en que se movió la plata desde Lurion Trading. Toda la plata en Andorra se giró al banco USB, desde donde se hizo una inversión de US$2 millones en Pacific Infraestructure. El ingreso del dinero se lo alertó a la Fiscalía el mismo presidente de la sociedad, el exviceministro de Transporte Juan Ricardo Noero, quien rindió interrogatorio el pasado 23 de febrero por este tema. Esas acciones quedaron en manos de la empresa panameña Oil & Gas Logistics., propiedad de Eduardo Ghisays, a quien le imputarán cargos en los próximos días.

La plata restante, posteriormente fue trasladada a otro banco de Estados Unidos, el Wells Fargo de Miami, porque supuestamente generaba mayores rendimientos. Desde esta entidad fue que finalmente se hicieron 11 giros a estas sociedades y personas: Valores Bancolombia (a donde fue a parar la plata de la comisión de los hermanos Ghisays), Phillips Caribbean Panamá, Motta International, Sony Electronics, Grupo Akkar LL, Adata Technology, Udiotech Limited, Equilibria Venture LLC, Costal Marine Contractos (que vendía barcazas), Colon Corp en Antigua y Bermuda y a Rafael Pérez Lequerica.

La Fiscalía precisó que aún hay más de US$2,3 millones que los hermanos Ghisays no supieron explicar en qué se gastaron. Para los investigadores, los “despilfarraron” porque, según declaró Enrique Ghisays, un millón de dólares se perdió en inversiones en la bolsa de valores y el resto se utilizó para cubrir gastos operacionales de Lurion Trading. “A sus arcas ingresaron dineros de actividades ilícitas, eso es evidente, y el mismo indiciado ha entregado los sustentos que dan cuenta del crecimiento patrimonial injustificado luego de atravesar dos quiebras”, concluyó la Fiscalía, que ya inició procesos de extinción de dominio para tratar de recuperar los recursos.

El abogado defensor de Enrique Ghisays solicito que se le diera un principio de oportunidad, pues su colaboración ha sido efectiva y la Fiscalía ha podido hallar la ruta del dinero de los sobornos. Tras aceptar cargos por enriquecimiento ilícito y lavado de activos, Ghisays podría enfrentar a una pena de 22 años de prisión que se reduciría en un 50%. Por el momento, la Fiscalía solicitó que se le impusiera medida de aseguramiento en centro carcelario.

“Si la Fiscalía me pide ir, claro que iré”: Juan Ricardo Noero
Judicial

El presidente de Pacific Infrastructure habla sobre el negocio que hizo su empresa gracias a la intermediación de Gabriel García Morales, justo por la época en que este último podría haber recibido el soborno de Odebrecht.

Gabriel García Morales supo que Pacific Infrastructure buscaba inversores por Juan Ricardo Noero. /Foto: Mauricio Alvarado.
Juan Ricardo Noero, presidente de Pacific Infrastructure desde 2010, le notificó a la Fiscalía el pasado 17 de enero que un negocio liderado por su empresa se hizo con la intermediación de Gabriel García Morales, el exviceministro de Transporte que aceptó haber recibido un soborno de US $6,5 millones de Odebrecht y está a la espera de ser condenado por este caso de corrupción.

Entre 2009 y 2010, constructora brasileña desembolsó esos recursos a cambio de conseguir el contrato del Sector 2 de la Ruta del Sol, una concesión de más de $2 billones. Hacia finales de 2010, García Morales contactó a Noero y a Pacific Infrastructure con los socios de Lurion Trading, que invirtió US $2 millones con Pacific. No es claro por ahora si en esos US $2 millones iba plata del soborno de Odebrecht.

En entrevista con este diario, Noero señaló que nunca ha tenido contacto con representantes de Odebrecht. Dijo que García Morales era un buen conocido suyo desde que se posesionó en el Ministerio de Transporte, en el cargo que él mismo había ocupado entre 2002 y 2006, pero que apenas se enteró de los sobornos, decidió comunicarle a la Fiscalía del negocio con Lurion Trading para que investigara.

¿Alguna vez ha tenido contacto con representantes de Odebrecht?

Jamás. No los conozco. Cuando fui viceministro entre 2002 y 2006 nunca hubo acercamientos con representantes de Odebrecht. Ni cuando fui viceministro ni después, y en eso quiero ser muy enfático.

Mientras fue viceministro de Transporte, ¿circulaba algún tipo de información de Odebrecht?
Ni idea. No sé si tenían operaciones en Colombia mientras fui viceministro, no había comentarios buenos ni malos. Uno sabía que era una empresa brasilera muy grande y no más.

¿Cómo se hizo entre Pacific negocio con Lurion Trading? ¿Gabriel García Morales hacía parte de la sociedad?

Nosotros no tenemos ningún documento o indicio de que García Morales hiciera parte de la sociedad. Él nos presenta al grupo de inversionistas de Lurion Trading liderado por los Ghisays, nos remite a Enrique Ghisays, representante de la empresa, y a quien se le entrega el certificado de acciones. Hasta el día de hoy no hay evidencia de que Gabriel tuviera que ver con esa inversión de US $2 millones. Entiendo fue constituida en enero de 2010, 11 meses ante de que nosotros hiciéramos la captación de recursos de capital de riesgo.

¿Juan Manuel Barraza, socio de Gabriel García en otro negocio, figuraba en Lurion Trading?

No tengo idea. No tengo conocimiento de eso.

¿De cuánto fue la inversión total de ese negocio?

Nosotros vinculamos US $38 millones de capital. US $2 millones vinieron de Lurion Trading, quienes manifestaron su interés en participar.

¿Cómo se enteró Lurion Trading de que Pacific Infrastructure estaba captando recursos para inversión?

Ellos se enteran por Gabriel García. Yo lo conocía, éramos amigos, le comenté que estábamos en ese proceso. Jamás pensamos que ese dinero pudiera ser producto de un soborno, no teníamos ni siquiera sospechas.

¿Qué tan amigos eran usted y García Morales?

La primera vez que hablé con Gabriel García fue cuando lo nombraron viceministro de Transporte, unos ocho meses después de que salí de ese cargo. Me reuní con él para contarle cómo era el trabajo y cómo había dejado las cosas. Él estuvo fuera del país estudiando, creo entre 2011 y 2013, tiempo en el cual tuvimos muy poco contacto. Luego regresó y creo que nos encontraríamos en reuniones sociales cada 4 meses o así, nunca fue una relación muy cercana ni ha ido a comer a mi casa.

¿Qué fue lo primero que pensó cuando supo que García Morales había sido capturado por los sobornos de Odebrecht?

Cuando fue capturado y cuando aceptó que había recibido esos sobornos, reuní inmediatamente a todos nuestros accionistas e les informé que teníamos la obligación de notificar a las autoridades que él había traído esos recursos de Lurion Trading y que existía la posibilidad de que parte del soborno se hubiera canalizado a través de esa inversión.

¿El negocio entre Lurion Trading y Pacific Infrastructure sigue vigente?

Esa empresa posteriormente cede sus acciones a Oil & Gas Logistics, donde sigue siendo representante Enrique Ghisays.

¿Los accionistas de este negocio están preocupados con lo que está pasando?

Los accionistas están muy informados.

¿La Fiscalía lo ha contactado?

No me ha contactado. Si me piden ir, claro que iré.

Elespectador

08/03/2017