La democracia y el estado de derecho no son sentencias favorables a mis postulados, son sentencias acordes con la ley, son sentencias fundamentadas, incluso sentencias erróneamente fundamentadas, que para eso está el sistema de doble instancia.

Estos días he oído verdaderas barbaridades sobre diferentes resoluciones judiciales que han invadido nuestros medios de comunicación.

Todos opinando sobre unas sentencias extraordinariamente técnicas, basando sus opiniones en cuestiones ajenas al proceso y al razonamiento jurídico, ya se que hoy no está de moda decirlo, pero, con todos los problemas, defectos y carencias -que los hay-, tenemos una justicia básicamente independiente, sí han oído bien, independiente.

Y la nuestra no con muchos más problemas que las de nuestros países vecinos, con consolidados sistemas judiciales, quizás sí con muchos menos medios, pero en igual grado de independencia.

Hagamos un pequeño análisis de la situación y comparémoslo con nuestro entorno.

Un tribunal de “provincias” ha condenado a más de 6 años al yerno del Rey, y cuñado del actual Jefe del Estado.

Parentesco

Parece que a mucha gente le parece poca condena, ¿por qué?, ¿porqué es el yerno del Rey?.

Sin embargo no he escuchado ninguna opinión que razone el porqué debería ser una condena más alta, simplemente se aferran a que el parentesco le ha favorecido.

No he oído ninguna argumentación jurídica que rebata el fundamento de la sentencia que le absuelve de determinados delitos, solo proclamas, alegando que no todos somos iguales, que si no entrará en la cárcel…, pero ninguna fundamentación jurídica.

Seamos o no yerno, no vale alegar el parentesco para justificar que la sentencia es poco dura, solo valen razonamientos jurídicos, solo vale el rigor jurídico en la critica, estaremos de acuerdo o no, en los fundamentos y en los hechos probados, pero no cabe alegar, sin justificación alguna, buscando el populismos fácil, que es blanda simplemente porque no todos somos iguales ante la ley.

Quizás la sentencia sea blanda, pero no porque no exista igualdad ante la ley, sino porque el tribunal habrá errado en la aplicación de la doctrina jurídica o en la apreciación de la prueba, tal como ocurre en miles de sentencias que son revocadas por el tribunal superior, cada día en nuestra justicia, y no por ello se escandaliza nadie, lo importante, lo fundamental, es que la sentencia esté motivada, en base a nuestra doctrina jurídica y eso nadie lo ha cuestionado.

Iguales ante la Ley

Vayamos ahora a la absolución de la Infanta, cuando el juez José Castro la mandó a juicio, se ensalzó a dicho juez como adalid de la independencia judicial, cuando un Tribunal compuesto por tres Magistradas la absuelve es un atentado a la independencia porque es la hija del Rey Emérito, pero reitero ¿no somos todos iguales ante la ley?, seamos hijo de quien seamos.

Llevo casi treinta años ejerciendo la abogacía, y les podría traer a colación diferentes sentencias de procesos en los que he intervenido en los que se ha absuelto a la esposa, con los mismos argumentos que la Infanta.

Ya hace muchos años que la responsabilidad penal por el resultado –Versari in re illicita- fue proscrita de nuestro ordenamiento y se requiere, tal como sanciona el artículo 5 del Código Penal, la concurrencia de dolo o, como mínimo, imprudencia para ser condenado.

Y debemos recordar que en la misma sentencia también se absuelve a la esposa de Diego Torres, y no he leído o escuchado queja alguna por dicha absolución, reitero ¿no somos todos iguales ante la ley?.

Y resulta curioso, que nadie, absolutamente nadie, ha cuestionado la capacidad e independencia del Tribunal, que además está compuesto por tres mujeres, todas ellas de conocido prestigio como juristas y como magistradas, dictan una sentencia por unanimidad, y resulta que dicha sentencia es contraria a la igualdad y a la independencia judicial, simplemente porque razonada y jurídicamente absuelven a la hija del Rey Emérito.

Recuerdo de nuestro pasado

Pero vayamos a nuestro entorno, todos conocemos por la prensa diferentes escándalos financieros, sobornos o tráfico de influencias, que han salpicado a diferentes monarquías europeas, busquemos cuántos de dichos miembros de las casas reales europeas han sido simplemente investigados, imputados o juzgados por la justicia de Bélgica, Holanda, Inglaterra, Suecia, o de cualquier país, en los últimos 50 años, resultado: ninguno.

Pues aquí resulta que, hemos sentado en el banquillo a uno de ellos y condenado a su marido; hemos condenado por utilización indebida de unas tarjetas de crédito a todo un ex vicepresidente del Gobierno de España y director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, cumplieron penas de prisión el todopoderoso banquero Mario Conde, el financiero Javier de la Rosa, el ex gobernador del Banco de España Mariano Rubio, los empresarios José Luis Núñez, padre e hijo, ministros como José Barrionuevo o Jaume Matas, presidentes de parlamentos autonómicos como María Antonia Munar, magistrados como Pascual Estivill, abogados como Pique Vidal, y así toda una larga lista de personas relevantes que han sido o son inquilinos de instituciones penitenciarias.

Y ahora juzgarán a Millet y Montul, a la Gurtel, a los Pujol, a los ERES en Andalucía, y otro largo etc., no podemos decir que haya impunidad.

Han robado todo lo que han podido, pero la justicia también les ha llegado, o les llegará.

Quizás el problema sea la lentitud asociada a la carencia de medios que depende de las asignaciones presupuestarias.

Me hubiera gustado ver a todos los que denuncian, estos días, la falta de independencia de la justicia, y a los que dicen que la ley no es igual para todos, denunciar la falta de medios para que no tengamos que esperar años para resolver, no solo los grandes procesos de corrupción, sino también los pequeños procesos que afectan al ciudadano de a pie.

Confilegal

 

01/03/2017