Con un pasado de desarrollo y éxito, la constructora Odebrecht paso en cuestión de semanas a ser el centro de las noticias por una serie de escándalos vinculados a sobornos que eran parte de las políticas de la empresa brasileña para obtener grandes contratos en varias partes de Latinoamérica.

La historia de la gigante brasileña de la ingeniería civil surge en 1954 con la creación de la constructora a cargo de Norberto Odebrecht, quien junto a un grupo de trabajadores inicia el trabajo de convertirse a los años en el referente no solo en Brasil, sino en muchas partes del mundo del desarrollo constructor llevando a cargo grandes obras de ingeniería.

Las construcciones de la empresa comienzan obviamente en Brasil, donde construyen el Teatro Castro Alves en Salvador de Bahía, y comienza su expansión hacia el norte brasileño en Recife donde inicia operaciones su filial y en Pernambuco, donde gana varias licitaciones para ejecutar obras civiles.

En 1969 la constructora Odebrecht tiene la responsabilidad de levantar el edificio de la petrolera brasileña Petrobras en Rio de Janeiro y comienza su expansión hacia el sur del país amazónico, donde también comienza la construcción de puentes que hoy en día siguen siendo vías de comunicación importantes dentro de Brasil, como por ejemplo el construido en Santa Catarina.

Para finales de los años ´70, la constructora Odebrecht tenía en su haber más de 500 obras realizadas en suelo brasileño, por lo cual en 1979 comienza su fase de diversificación e internacionalización construyendo la hidroeléctrica Charcani V en Perú y en Chile las obras de desvío del río Mau Le para la construcción de la hidroeléctrica Colbún Machicura.

En 1984, Odebrecht es la encargada de la construcción de la represa Capanda, en Angola, con lo cual la constructora inicia sus primeros pasos fuera de América Latina.

Para 1989, Odebrecht construye obras en Argentina y Ecuador y consolida su participación en el levantamiento de obras civiles en Latinoamérica, por lo cual el gobierno de Portugal encomienda a la gigante brasileña a construir el imponente puente Vasco Da Gama.

Ese mismo año la constructora brasileña adquiere a la empresa portuguesa José Bento e Filhos e inicia la construcción de obras en Portugal.

La llegada de la constructora brasileña a EEUU fue en 1991 con la construcción del Metromover en Miami y la compra en Inglaterra de SLP Engineering, empresa dedicada a la construcción de plataformas petroleras.

En el año 1992 llega la expansión a México y Venezuela, con la construcción en el país azteca de la represa de Los Huites y en nuestro país el Centro Comercial El Lago en Maracaibo.

Para los años ´90, la empresa brasileña llega a Singapur, construyendo plataformas petroleras semisumergibles y entra en el área de la petroquímica creando la OPP Química.

Ya a partir del año 200, la constructora Odebrecht reafirma su expansión con grandes contrataciones en América Latina, entre ellas, la creación de varias obras en Ecuador, Colombia y Venezuela con lo cual la presencia de dicha empresa como marca y referencia en el mundo de la construcción se hace cada vez más fuerte en la región, presencia que sin duda esta empañada por los procesos abiertos en más de 12 países de Latinoamérica que ha empañado el pasado de la gigante brasileña y ha dejado al descubierto una red de sobornos que inclusive han involucrado a expresidentes de naciones.

  

El Caso

 

 Odebrecht creó una denominada «Caja B» a finales de los años 1980 con el nombre de «Sector de relaciones estratégicas» para disimular las operaciones de sobornos en más de 12 países, la mayoría en América Latina.

Concepción Andrade, entonces veinteañera y empleada de la empresa, fue la primera secretaria del ilegal departamento de sobornos, con base en Brasil, desde 1987. A su despido, en 1992, se marchó a casa con los registros que había levantado y los guardó durante tres décadas hasta entregarlos a la justicia brasileña y a la Comisión del Congreso encargada de la investigación.

El 19 de junio de 2015, fue el último día que Marcelo Odebrecht visitó el corporativo de la empresa que presidía en Brasil. Ese viernes, la policía brasileña detuvo al ejecutivo de la firma que lleva su apellido, la principal constructora de América Latina. El delito que se le imputaba a uno de los brasileños más ricos cabe en una palabra: corrupción.

La operación Lava Jato (Operación Autolavado, en español) explicaba la detención de Marcelo. El escándalo que involucra el flujo de dinero ilícito a través de distintas empresas, así como la entrega de sobornos al interior de la petrolera Petrobras, había tocado a la puerta de Odebrecht.

La respuesta del gigante no se dejó esperar. La detención del heredero de la empresa que había fundado su abuelo había sido “innecesaria”, ya que la firma se había comprometido a colaborar con las investigaciones de las autoridades, dijo la firma.

El ejecutivo de la empresa llegó a un acuerdo con las autoridades brasileñas y le fue dada una condena de 19 años y 4 meses, una rebaja considerable si cooperaba con confesar y delatar todo el procedimiento de sobornos que la gigante brasileña realizó en América Latina para obtener obras.

Por redacción ALD

 

 

27/02/2017