Una operación de la policía de Paraguay, que la semana pasada capturó treinta toneladas de billetes de bolívares, la moneda venezolana, es considerada el punto de partida para la investigación internacional de un nuevo modo de lavado de dinero: el estatal.

La carga se compone de billetes de 50 y 100 y no ha sido registrada oficialmente, pero se estima que supere más de 1,5 billones de bolívares. El dinero fue retirado clandestinamente de Venezuela y sería llevado a Bolivia, para ser convertido a dólares a las casas de cambio locales.

De acuerdo a un consultor del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, el caso revela una nueva forma compleja de lavado de dinero. “Además de envolver a las entidades estatales, se ampara en operaciones legales para limpiar los recursos provenientes del crimen”, dice.

En las calles de Caracas, un dólar vale 4.190 bolívares. Sin embargo, en la cotización oficial impuesta por los chavistas se necesitan sólo 10 por cada unidad de la moneda estadounidense. Mientras había dinero disponible en el mercado venezolano, los delincuentes se valían del cambio artificial impuesto por el gobierno para multiplicar sus fortunas.

A nivel mundial, el precio de ficción de los venezolanos es considerado para la información oficial, pero casi nadie acepta aplicarlo. En Paraguay, por ejemplo, donde se encontró el dinero, ninguna casa de cambio opera con la moneda venezolana, a causa de la discrepancia entre su valor oficial y el real. Lo mismo sucede en Brasil.

Sin embargo, en Bolivia prevalece la ficción. La moneda venezolana es ampliamente aceptada y pagada a un valor cercano al precio artificial chavista. Esto significa que poco a poco los 1,5 billones de bolívares -que corresponden efectivamente a menos de 358.000 dólares- se convertirían en un máximo de 150 millones de dólares para sus detentadores. Una sobrevaloración de alrededor de 419 veces.

“Un pequeño grupo privilegiado de Venezuela y Bolivia puede multiplicar su patrimonio en una única transacción de cambio. Y lo más oscuro es el saqueo del patrimonio venezolano que se hace enteramente dentro de la ley “, dijo el asesor del Pentágono. El crimen, dijo, está en el tráfico de dinero no declarado y en el probable origen ilícito de los fondos: la corrupción y el tráfico de drogas.

“Es dinero de corrupción chavista que está siendo lavado en las casas de cambio en Bolivia, con el aval del Estado boliviano”, dijo el economista venezolano Antonio De La Cruz, director ejecutivo de InterAmerican Trends, con sede en Washington. “La señal de que es dinero robado de las arcas venezolanas o el resultado de comisiones es el hecho de que sean billetes de bolívares y no de dólares”, dijo De la Cruz.

En posesión de bolívares, las casas de cambio reenvían los billetes al Banco Central de Bolivia, que los recibe a un precio aún más alto que el pagado a los delincuentes, logrando así un beneficio en la operación. El BCB, a su vez, utiliza el papel moneda para pagar su deuda externa con Venezuela, en la actualidad alrededor de 768 millones de dólares. Como Venezuela acepta la conversión de su valor oficial, diez bolívares equivalen a un dólar de deuda. Si la operación se hubiera llevado a cabo, el gobierno de Evo Morales habría amortizado alrededor del 20% de su deuda con los venezolanos.

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del planeta, pero necesita importar combustible. La razón es el estado de pre-quiebra de la petrolera estatal, PDVSA. En el pico de precios de las materias primas, que entre 2004 y 2014 estaba por encima de 50 dólares el barril, pasando los 100 por varios años, el país experimentó un auge económico capaz de alcanzar el primer mundo. Pero Hugo Chávez -que fue presidente desde 1999 hasta su muerte en 2013- eligió quemar las reservas de su país en la “exportación” de la revolución bolivariana. Venezuela compró créditos de la deuda externa de aliados como Argentina, Ecuador y Bolivia.

El pago de la deuda boliviana mediante la compra de bolívares cotizados artificialmente es una forma más de las que se valen los chavistas y sus aliados para succionar los últimos recursos del país. Cobran caro los compinches de los gobiernos de Nicolás Maduro y Evo Morales a costa del saqueo de las escasas reservas.

El gobierno de Bolivia se jacta de pagar su deuda y así ayudar a sus aliados en tiempos de crisis. Pero indirectamente, Evo Morales empuja aún más al pueblo venezolano a abismo.

Veja – Brasil. Por: Emilio Martínez

24/02/2017